Lápidas de negro carbón

La minería centra las visitas guiadas al Cementerio de León en las que el teatro, la luz y la historia se dan la mano para descubrir la historia de la ciudad y la provincia a través de los que reposan en el camposanto

La Condesa de Sagasta recibe en el Panteón de Ilustres. / Noelia Brandón
NACHO BARRIO León

Negro es el carbón que extraían, negra la crónica que protagonizaron en muchas jornadas aciagas y negro es el futuro del tajo. Pero ahora, además, negra es su lápida. La que ahora se descubre en las Rutas culturales el Cementerio de León, que por segundo año consecutivo buscan traer a la vida los secretos que guarda el camposanto.

Sería difícil asegurar que ésta es la mejor época del año para visitar el Cementerio de León. No lo es por clima, con este octubre loco que igual asa que hiela. Tampoco por lo ideal del lugar. Un lugar que siempre da respeto y los que estamos del otro lado del muro evitamos su visita a no ser que toque recordar. Pero ahora, empeñados en hacer de este rincón de la ciudad algo más que un lugar donde reposan los queridos, Serfunle vuelve a sacar la vida de entre las lápidas.

Centrándose en la presencia minera en el Cementerio de la ciudad, la visita se sumerge de forma teatralizada en el papel de la minería en la sociedad y en la historia de León a través de un panteón o una tumba.

Todo comienza en la lápida de Román, un ingeniero de minas que yace en el camposanto leonés. El pico y la maza simbolizan el espíritu que movió su vida. El peso del negro carbón llenó de riqueza y trabajo las cuencas leonesas, donde el tajo centraba los desvelos de los ingenieros y los sudores de los propios mineros.

Pero no todo es negro carbón. León también miró al mar. La tumba de Gonzalo Martín Granizo muestra el papel que jugó Alija del Infantado como cuna de hombres de Marina.

La Condesa de Sagasta recibe en el panteón de leoneses ilustres. Ella narra su vida y cuenta los secretos de su papel en el León antiguo, lejos de lo que se hablaba en las calles.

Un recorrido para descubrir a aquellos que movieron el León del pasado y son responsables de la ciudad y la provincia de los leoneses del otro lado del muro.

Las visitas

El Cementerio es el escenario de la segunda edición de las 'Rutas Culturales en el Cementerio de León'; un proyecto con el que el pasado año León se unió a los hoy en día 38 camposantos españoles que muestran, con profundo respeto, su riqueza histórica, cultural y artística.

Dos guías de Turismo León dirigirán de nuevo estos recorridos, que volverán a incluir teatralizaciones, que se realizarán entre el 16 y el 20 de octubre, con cuatro turnos cada día y en grupos de 15/20 personas.

Un cementerio 'casi' centenario

En la década de 1920 el Ayuntamiento de León estaba madurando la idea de construir un nuevo cementerio. Finalmente, acordó el comienzo de su construcción en 1928, entre los ríos Bernesga y Torío. Los trabajos se encargaron al arquitecto Isidoro Sáinz-Ezquerra y Rozas, que también participó en otros proyectos, como el ensanche de la ciudad. Los trabajos empezaron en 1930 y no solo consistió en la construcción de un nuevo cementerio para la ciudad, sino también en el traslado de los restos del anterior, situado en la carretera Asturias, hasta el actual.

El primer enterramiento del que hay constancia fue el 1 de febrero de 1932. El planteamiento inicial que se hizo del cementerio fue de 47.000 m2, teniendo en cuenta que la población de León en la década de 1920 era de 22.000 habitantes.

Hoy el Cementerio de León cuenta con 110.000 metros cuadrados, aunque no todo el espacio está destinado al servicio fúnebre. El usuario puede encontrar una zona de administración para atender necesidades de consulta, registros, etcétera, zonas de almacenamiento propios de estos lugares y edificios destinados al personal laboral que realiza las tareas de mantenimiento.

El Cementerio cuenta, desde octubre de 2013, con un lugar de recogimiento y meditación en recuerdo de los represaliados del franquismo.

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