El parque de Quevedo, de premio

El parque de Quevedo de la capital leonesa es uno de los cuatro recintos españoles premiados en los Premios Internacionales Green Flag que valoran la «gestión sostenible» de dichos parques y que son concedidos por el Ministerio de Gobierno Local británico

Estanque del Parque de Quevedo de León.
E. P.Londres

Los premios internacionales Green Flag han premiado al Parque de Quevedo de la capital leonesa, junto a otros tres parques españoles de Zaragoza, Navarra y Huesca, por su gestión eficiente y sostenible a raíz de la colaboración entre la Asociación Española de Parques y Jardínes Públicos (AEPJP) y la marca Green Flag Award, según ha señalado la AEPJP.

Así, el Parque del Agua de Zaragoza, el Parque Universitario de Navarra, el Parque de Quevedo en León y el Parque de la Universidad de Huesca son los cuatro espacios públicos galardonados con el Green Flag Award, un premio internacional otorgado por el Ministerio de Gobierno Local británico desde 1996.

El Parque de Quevedo, al igual que el Parque Universitario de Huelva, logran este reconocimiento por primer vez, mientras que el Parque Universitario de la Universidad de Navarra repite premio tras haberlo obtenido en el pasado año y ser el primer campus universitario en lograrlo. El Parque del Agua de Zaragoza repite por tercer año consecutivo.

El premio Green Flag, según señala AEPJP, ha acreditado, desde su inicio en 1996, 2096 espacios verdes en catorce países y cuatro continentes, alzándose como el sistema de acreditación de calidad en la gestión de parques y jardines públcios más popular del mundo en el reconocimiento de la exigencia, el compromiso y el trabajo de los gestores de espacios verdes.

La AEPJP apunta que los criterios para obtener este reconocimiento se basan en 27 indicadores de calidad, divididas en ocho áreas fundamentales, entre las que destacan la sensación de cuidado orientado a utilización y disfrute de los usuarios, el estado de limpieza y mantenimiento de las estructuras que formen parte del espacio verde, así como la buena gestión ambiental con respeto por la flora y la fauna, la participación ciudadana y un plan de gestión activo y con voluntad de mejora permanente.