El inicio de los orujos

La Cofradía de Nuestra Padre Genarín coloca una placa conmemorativa, en el 90 aniversasio de su muerte, en la Plaza del Grano de la capital donde el pellejero iniciaba y finalizaba su ronda de orujos

Placa conmemorativa en la Plaza del Grano. / I. Santos
I. SANTOSLeón

Era el 29 de marzo de 1929 y la noticia corría de boca en boca por todo León. En el tercer cubo de la carretera de los cubos, Genaro Blanco había dejado su vida, atropellado por la bonifacia, el que fuera primer camión de la limpieza que tenía la capital. Con él moría el León del orujo y de prostíbulos.

Así lo han recordado los integrantes de la Cofradía de Nuestro Padre Genarín siguiendo a un grupo de románticos que cada año recorrieron las calles de la ciudad por donde había pasado Genaro y bebiendo orujo, como él, recopilaron sus historias. Esos hombres serían más tarde conocidos como los cuatro evangelistas de la cofradía de Genarín.

En la esquina de la Taberna del Tío Perrito en la Plaza del Grano se han reunido los cofrades en el 90 aniversario de la muerte de Genaro Blanco, para descubrir una placa conmemorativa.

Repasado su vida y haciendo memoria de aquellas calles, tabernas, bares y prostíbulos por los que Genaro pasaba antes y después de volver a trabajar y al son de uno de los versos más conocidos los asistentes no dudaron en brindar por Genaro.

Los cofrades han querido recordar la rutinaria vida de Genaro a las puertas de la Taberna donde el pellejero leonés pasó tanto tiempo. Entre vivas y aplausos la placa vio la luz y siguiendo sus costumbres que nunca fueron un lujo ¡¡bebieron en su memoria una copina de orujo!!

Una placa en honor a J(g)enaro

Los curiosos que se acerquen hasta la Plaza del Grano a fotografiar la placa conmemorativa se encontrarán con la sorpresa de su nombre. Y es que al principio de la misma se honra a Jenaro Blanco, mientras que al final de la misma acaba con Genarín. La explicación es sencilla, ya que el pellejero más famoso de León fue bautizado en Izagre como Jenaro Blanco (ya que era el nombre que marcaba el santoral el día de su nacimiento). Pero pasó a la posteridad conocido como Genarín.

La dualidad en su nombre ha hecho que los cofrades que cada Jueves Santo le rinden homenaje reflejen este hecho en la placa que conmemora el 90 aniversario de su muerte.

En colaboración con el Ayuntamiento de León y la Escuela Taller, la cofradía solicitó la placa para conmemorar el 90 aniversario de la muerte de Genaro Blanco. El diseño y el modelado del relieve es obra de Juan Antonio Cuenca y la labra de la piedra de Pedro Pablo García.

La obra está ilustrada con versos los versos apócrifos que rezan «Desde entonces, // unos cuantos leoneses, // de buen linaje,// la noche de Jueves Santo // le rinden este homenaje.

Con un brindis con buen orujo en memoria del pellejero y de los evangelistas la placa ha sido bendecida por el Abad de la Cofradía, Maxi Barthe, que ha celebrado el homenaje de la ciudad a uno de sus personajes más célebres.