Fallece Manolo Blas, personaje único del deporte y la vida social leonesa

Empresario, emprendedor, culturalista por los cuatro costados, apasionado de sus amigos y enorme creador de sueños

Homenaje a Manolo Blas. /
Homenaje a Manolo Blas.
J.C. León

Manuel Rodríguez, 'Manolo Blas', era un personaje. Podría parecer una cuestión menor, pero todo lo contrario. Un personaje de los pies a la cabeza, de principio a fin, un personaje con mayúsculas, de esos que ganan con la historia y con la narración de su recorrido vital, que a última hora de este sábado ha llegado a su fin.

Manolo Blas, en una imagen de archivo.
Manolo Blas, en una imagen de archivo. / Guía Tapear

Cómo entender la figura de un empresario, emprendedor, culturalista por los cuatro costados, apasionado de sus amigos y enorme creador de sueños sin describir sus singularidades.

Y las de Manuel Rodríguez eran muchas porque su vida, que fue un tobogán, siempre estuvo plagada de todo tipo de situaciones que podrían llegar a parecer inverosímiles.

Es cierto que su nombre parece querer ir siempre unido a aquel negocio familiar de patatas (Casa Blas), a aquella fórmula magistral capaz de convertir en su manjar ese simple tubérculo comestible.

Pero su figura fue inmensa, tanto como sus principios y sus eternas ganas de vivir. De su carácter y de sus principios da una idea su condición. Manolo Blas, el querido Manuel Rodríguez, siempre fue Policía Nacional. Otra cosa es que cuando adquirió esa condición y rompiendo todos los moldes él optara por fundar un sindicato que defendiera los derechos de los agentes de este cuerpo armado.

Trayectoria sin igual

No fue una buena idea salir en defensa de sus compañeros en medio de un régimen marcado por la dictadura. Así que su recorrido policial fue más bien corto. «Había que hacer lo que hicimos aunque nos costara el puesto y el sueldo», repetía en más de una ocasión. Y fue así.

Finalizada aquella aventura se fue al negocio familiar y entró de lleno en otra de sus pasiones, el fútbol y la Cultural, porque Manuel Rodríguez tenía el escudo de la Cultural metido en el corazón.

De esa pasión nació un anhelo, ser presidente de la entidad deportiva que más amaba. Y lo hizo. En la Cultural fue... singular. 'Blas' fue el primer presidente que decidió dar de baja a una plantilla al completo por su bajo rendimiento dando entrada a los jugadores del filial.

Él, irracionalmente racional, apostó por Carrete y la disciplina como entrenador y siempre buscó hacer de la Cultural un equipo 'de Primera', sueño que nunca pudo ver convertido en realidad. Cuando Manolo se fue de la Cultural lo hizo porque ya no le quedaba un duro en el bolsillo y porque veía al equipo al límite de lo humanamente soportable hasta el punto de invitar a comer a los jugadores en su propia casa ante la ausencia de recursos.

Un hombre único

Así era 'Manolo Blas', un fantasioso y maravilloso creador de sueños, un tipo entregado al trabajo día y noche, un empresario hecho a sí mismo y siempre enredado en misiones imposibles.

Hubo un día en el que simplemente se reconoció abandonado por su entorno y olvidado. Se fue a Madrid para superar aquello. Allí, y siempre narraba aquellos días de imposible olvido, dormía en un parque, en un banco. «Estaba en la nada», decía. Y de la nada montó un nuevo negocio, y de la nada volvió a ilusionar con su cocina, y de la nada llegó a la primera página de un dominical del diario El País, junto al Rey. Ver para creer.

Pero él tiempre quiso regresar a León, a su casa, y a su tierra. En su particular tobogán, por enésima vez en plena caída en picado, tuvo la fortuna de encontrarse con José Ramón Labrador, periodista y empresario. El le hizo regresar a la senda de la normalidad, le recuperó en lo humano y en lo personal, y le llevó con seguridad a una de las etapas más estables de su vida.

Fueron los últimos buenos tiempos en lo personal para un personaje que, por fin, había decidido bajarse del alambre. Tiempos de serena calma que sólo alteraban los resultados de su equipo del alma, la Cultural. Labrador convirtió a 'Manolo Blas' en parte de su familia y quizá por eso su último adiós ha sido sereno y calmado. León pierde a un personaje, queda su memoria y el recuerdo de su propia historia, que daría para una novela.

[El funeral por Manuel Rodríguez tendrá lugar este lunes a las 11:00 horas en la Iglesia de Renueva]