Un antes y un después de Manuel y Miguel

Los dos hermanos de la orden de San Juan de Dios han recibido un emotivo homenaje en el centro hospitalario leonés por su entrega y trabajo en la lucha contra el ébola, enfermedad que les arrebató la vida en la crisis de 2014

El hermano Miguel Pajares con una de sus pacientes en Monrovia. / Noelia Brandón
I. SANTOSLeón

Miguel Pajares y Manuel García tendrán su espacio en el Hospital San Juan de Dios de la capital leonesa, así como en el corazón de todos los que tuvieron la ocasión de conocerles. Los dos hermanos fallecieron en 2014 en la crisis del ébola y hoy han recibido un emotivo y sincero homenaje desde León.

Coincidiendo con el 50 aniversario del centro se ha realizado una eucaristía, presidida por el obispo Julián y a la que han asistido autoridades y representantes de las instituciones de la provincia, así como el descubrimiento de dos placas que darán un nuevo nombre a la planta segunda de hospitalización. «La Planta Segunda A y B serán la planta de Hospitalización Unidad Manuel García y la Unidad Miguel Pajares», ha explicado Juan Francisco Seco, Gerente del Hospital San Juan de Dios en León.

Las dos placas del homenaje a los fallecidos en la crisis del ébola.
Las dos placas del homenaje a los fallecidos en la crisis del ébola.

Manuel y Miguel tenían una relación muy estrecha, con la orden y también con el hospital leonés, «nos acordamos mucho de Miguel que siempre pasaba por quirófanos y la farmacia buscando medicamentos porque allí no tenían medios», señala Juan Francisco Seco.

Dos historias para el recuerdo

Miguel Pajares fue responsable de la pastoral del Hospital San Juan de Dios de León durante 7 años, trabajó durante 18 años en las misiones de países como Ghana y Liberia. Fue en Liberia donde pasó los últimos siete años de su vida, en el Saint Joseph´s Catholic Hospital de Monrovia. La crisis del ébola le sorprendió trabajando en este lugar donde la gente le preguntaba '¿para qué se marcha? Aquí también hay muchas necesidades'. A lo que el hermano Miguel respondía: «Es cierto eso, pero entiendo que Dios es caprichoso y se mete en nuestros caminos a veces tumbando planes».

Por su parte, el berciano Manuel García era un gran médico internista en el Hospital San Juan de Dios, pero que dio su vida en África «trabajando en todas las especialidades necesarias». En esta ocasión Manuel García fue sorprendido por la crisis del ébola St. John of God´s Catholic Hospital de Lunsar en Sierra Leona, para atender a las personas que acudían a él, su sencillez y su servicio de excelencia eran su carta de presentación.

Tras la crisis del ébola y la complicación de la situación José María Villadero también viajó a Monrovia para volver a poner en funcionamiento el hospital en el que tanto trabajó Miguel.

José María Villadero asegura que en aquellos momentos «miedo no pasábamos, porque estábamos protegidos y creíamos que ya se sabían los protocolos, pero teníamos la pérdida de los hermanos no habíamos hecho el duelo, para mi ha sido un antes y un después del ébola».

El homenaje que el Hospital San Juan de Dios les ha dedicado ha servido para que aquellos que no se pudieron despedir de ellos ni llorar su luto hayan recordado la grandeza de su trabajo y dedicación. «Yo los preferiría tener aquí, pero estoy orgulloso porque esto fue una decisión suya», asegura Villadero.

Y en recuerdo a su trabajo las palabras de Miguel y Manuel quedarán para siempre enmarcadas en la que un día también fue su casa.