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El corazón caliente de la Calle Ancha

No tiene estación... ni falta que le hace. La locomotora de 'El Changai', con Ángel a los mandos, hace parada como cada invierno en la capital para ofrecer las tradicionales castañas con las que calentar las manos, el cuerpo y el alma

Ángel sirve castañas hechas en su particular locomotora. / Inés Santos
NACHO BARRIO León

Cae la noche en León pero al Changai, la pequeña locomotora de Ángel, le hace falta poca iluminación. Con ella atracada en una orilla de la Calle Ancha, el castañero tiene poco tiempo para leer la prensa, una de sus aficiones. «Hay que informarse, que no te den los datos otros», defiende antes de parar la conversación. Llega otro cliente. Y después otro con su nieto, que casualmente es tocayo del castañero. El pequeño le canta una canción sobre el otoño y Ángel le felicita regalándole un buen puñado del producto estrella del invierno leonés. Los dos se despiden con una sonrisa.

Como cada invierno, Ángel para El Changai junto al edificio del BBVA, a escasos metros del lugar en el que quedan los amigos, las familias, los que quedan para conocerse o los que, en tiempos del Tinder, se dieron hace días el match.

«Aquí no pasamos frío», responde si se le pregunta por qué no tira de abrigo. Hace falta poco para empezar una entrañable conversación, incluida siempre en el precio del cono de castañas. «La Calle Ancha ahora es como todas las ciudades de España, un parque temático para turistas, es donde funciona toda la vida de León», asegura este cronista urbano.

Apostado desde el pasado viernes en una de las arterias principales de la capital («como amenazaban que iba a nevar salí unos días antes por si acaso resbalaba»), Ángel lamenta el drama que nota en la calle. «Cada año ves menos gente de aquí, dicen que se han perdido 20.000 personas desde que empezó la crisis, cada vez somos menos pero vienen más a conocer el corralito leonés», comenta indignado.

Entre cincuenta y cien personas pasan cada día por el puesto de Ángel, que no deja de recomendar las castañas porque son sinónimo de salud. Un producto «que ha mejorado algo después de un año muy malo».

Ángel seguirá haciendo frente al invierno desde su locomotora. No le hace falta abrigo porque el calor de las castañas y el que recibe de la gente es suficiente para seguir siendo parte de la Calle Ancha.

 

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