Mallorca como refugio

Harald de Noruega navega en Palma a sotavento de los escándalos de su hija Marta Luisa mientras Tiffany, la hija de Donald Trump, se atrinchera en un 'búnker' de la isla

Harald de Noruega, a bordo del 'Fram XVIII' en una regata de la Copa del Rey. /AFP
Harald de Noruega, a bordo del 'Fram XVIII' en una regata de la Copa del Rey. / AFP
ARANTZA FURUNDARENA

Con un futuro yerno chamán y una hija empeñada en ser la primera princesa de Europa que se mete a camionera, no es raro que Harald de Noruega sienta la necesidad imperiosa de hacerse a la mar. El monarca nórdico compite estos días en la 38 Copa del Rey Mapfre con el 'Fram XVIII', un Swan 50 que se mide en aguas mallorquinas con el Aifos 500 de Felipe VI. Sin embargo, no se puede decir que Harald esté ejerciendo precisamente de lobo de mar. Navegar, navega. Pero casi siempre sentado en la cubierta y sin la energía necesaria para gobernar un velero de competición, en un deporte además tan exigente y correoso como la vela.

Entrado en kilos y muy alejado de la forma física de un regatista de élite, Harald cuando llega a puerto se queda pensativo en la popa de su barco con un aspecto taciturno, como ausente. Bien sea porque está concentrado, bien porque se siente agotado o porque está sencillamente pasmado con las ocurrencias de su hija. Lo último de Marta Luisa es que le gusta conducir camiones. Una insignificancia comparada con su afición a enamorarse de los hombres menos adecuados. Primero, Ari Benh, un supuesto escritor 'maldito' que se creía Baudelaire y del que se acabó divorciando. Y ahora, un chamán llamado Durek que dice ser su «alma gemela sexual».

Harald, a sus 82 años, se niega a abdicar. Sigue empeñado en soportar el peso de la corona, a pesar de haber padecido un cáncer de vejiga y una operación de aorta, pero esto podría ser demasiado para él. Un chamán negro en la corte noruega que para colmo denuncia ser víctima del racismo... El monarca parece estar estudiando la forma de que su hija renuncie al título de princesa. Mientras tanto, ahoga sus penas en las profundidades de la Bahía de Palma. Con su yate 'Norge' atracado en Puerto Pi, Harald ha encontrado en Mallorca un refugio que le trae recuerdos de tiempos mejores.

Armarios de tres cuerpos

También Tiffany Trump, la menor de las hijas del presidente estadounidense, entiende Mallorca como un paraíso (y tal vez un refugio donde olvidar a su omnipresente padre). La joven está en la isla con su madre, Marla Maples, y sus correspondientes guardaespaldas como armarios de tres cuerpos. A los que se suman agentes de la Guardia Civil, escoltas del Servicio Secreto de los Estados Unidos, un helicóptero de la Policía Nacional... Y puede que hasta un submarino.

Tiffany Trump y su madre, en Mallorca a la puesta de sol.
Tiffany Trump y su madre, en Mallorca a la puesta de sol. / INSTAGRAM

Madre e hija se alojan en Cap Rocat, un exclusivo hotel con forma de búnker de superlujo excavado en un acantilado. Tiffany no quiere fotos furtivas. Y es comprensible. Le robaron unas imágenes mientras paseaba por una cala en chanclas y pareo... Y como diría un andaluz para acordarse de las tres carabelas: «Santa María, qué Pinta tiene la Niña».

Leonor y Sofía, aficionadas a cocinar, reciben consejos de Berasategui

Martín Berasategui, que también está en Mallorca aunque por otros motivos (abrirá en primavera 'Hit', un complejo gastronómico-festivo), coincidió el jueves en el Náutico con la Reina y sus hijas. «A las niñas les gusta cocinar –le dijo doña Letizia–, ¿les puedes dar algún consejo?». «Que practiquen mucho y que le pongan mucho cariño», replicó el diez veces estrellado chef donostiarra. Fue una de las numerosas anécdotas registradas esta semana en el contexto de la regata. Pero la 38 edición de la Copa del Rey Mapfre toca a su fin. Se clausurará esta noche con la tradicional entrega de premios en Ses Voltes, y la inevitable pregunta: ¿Asistirá este año la Reina?