La España de los contrastes: El cambio climático

Antón Uriarte, geógrafo y profesor retirado de la Universidad del País Vasco, y Manuel Arias Maldonado, politólogo, profesor de la UMA e investigador sobre el calentamiento

Antón Uriarte y Manuel Arias Maldonado./Mikel Fraile y Nacho García
Antón Uriarte y Manuel Arias Maldonado. / Mikel Fraile y Nacho García
IGNACIO LILLO
Antón Uriarte, defensor del CO2

«El clima ha cambiado siempre y no viene nada mal que se caliente»

La de Antón Uriarte es una de las voces más conocidas y acreditadas de España entre los escépticos, no ya del calentamiento -que no niega- sino de sus consecuencias apocalípticas. Doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y experto en climatología, ha sido durante 25 años y hasta su jubilación catedrático de escuela universitaria en la Universidad del País Vasco. Entre sus publicaciones destacan: 'Ozono, la catástrofe que no llega' (1995) e 'Historia del clima de la Tierra' (2003), esta última a cargo del Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.

«El calentamiento global no tiene mucha importancia, ha habido un calentamiento pequeñito en el siglo XX, y en el XXI menos, el cambio climático se ha dado siempre», expone, a modo de marco general de su pensamiento. «Venimos de una pequeña Edad de Hielo, ha habido periodos más cálidos en la época medieval y romana y no pasa nada, porque el clima ha cambiado siempre, y este pequeño calentamiento no tiene ninguna importancia».

Los datos

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científicos del clima han constituido una plataforma que se opone a las hipótesis del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU
¿Origen humano? Este grupo reclama a la ONU que presente «evidencias convincentes» de que la emisión de gases producida por el hombre es origen y causa del calentamiento global, y niegan que el cambio climático sea provocado por la actividad humana.

A su juicio, se habla tanto de esta cuestión porque se está sobredimensionando de una forma interesada, «en un plan totalmente histérico». «Los partidos de izquierda hacen bandera con esto, no saben hablar de otra cosa, han dejado la lucha de clases y ahora es la lucha climática, que es una tontería de mucho cuidado». A lo que añade: «Creen que van a poder manipular el clima y eso es una inmensa tontería, es absurdo, el clima ha cambiado siempre y no vamos a peor sino a mejor».

Uriarte considera que la influencia del hombre en este periodo «existe pero es muy pequeñita, y no quiere decir que sea mala sino que probablemente sea beneficiosa». En este punto, argumenta que más dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera significa que las plantas crecen mejor, se intensifica la fotosíntesis y necesitan menos agua. «Y para las personas es mejor el calor que el frío. En Estados Unidos ya hay muchos estudios que ponen de relieve que en las enfermedades cardiorespiratorias la parte que se puede atribuir al calor es 16 veces menor que la del frío». Por ello, reitera: «No es que no cambie el clima, sino que se ha calentado muy poquito y que no viene nada mal que se caliente; la gente se muere mucho más por el frío que por el calor, en España la mayor mortalidad es en enero y la menor en septiembre».

Al preguntarle por el posible aumento de fenómenos meteorológicos extremos, el investigador vasco advierte: «En este tema no solo exageran sino que mienten, no ha habido un aumento ni de huracanes ni de tornados ni de sequías ni de inundaciones, hay cifras estadísticas y no ha habido tal aumento, sino que los ha habido mucho mayores». Cita como ejemplo las inundaciones en China en 1920, con millones de muertos. Las estadísticas de huracanes en Estados Unidos tampoco indican ningún aumento, destaca Uriarte.

Como colofón, pide a los ciudadanos que sean «valientes» y que no demonicen al CO2: «Es tan absurdo que cada uno de nosotros al respirar emitimos más de un kilo al día». «Está bastante claro que para la agricultura y para la vegetación viene bien que haya más en la atmósfera, como ha ocurrido en otras épocas de la historia de la Tierra. El CO2 no es malo, por lo que tampoco es malo ir en un avión en primera».

Manuel Arias Maldonado, miembro de la UMA

«La evidencia científica del cambio climático es cada vez más severa»

Manuel Arias Maldonado, politólogo de fama internacional y profesor de la Universidad de Málaga (UMA), ha centrado parte de su carrera en el estudio del cambio climático desde la perspectiva de su impacto en las sociedades modernas. A esta cuestión dedicó su último libro: 'Antropoceno: La política en la era humana' (2018). Asegura que la evidencia científica es «cada vez más severa» y advierte de consecuencias potenciales muy serias sobre el sistema climático, algo que hoy es «indiscutible desde el punto de vista científico». «El riesgo será mayor si no se disminuyen las emisiones, pero no se trata de acabar con el capitalismo sino de descarbonizar la economía». A su juicio, este elemento ha pasado a la experiencia cotidiana del tiempo, con la desaparición de las estaciones, las olas de calor y los huracanes en Estados Unidos, sólo por citar algunos ejemplos. «La opinión pública cada vez está menos inclinada a negarlo, y la línea de defensa de los negacionistas es decir que existe pero que no hay que exagerar sus consecuencias».

Desde la perspectiva política, pone de relieve que la izquierda se ha apropiado del concepto «por inacción de la derecha». «Es un valor tradicionalmente asociado a esta por asociación con el ataque al capitalismo y con el estilo de vida urbano, cosmopolita, que renuncia al coche; mientras que la derecha está más apegada a los valores rurales». En cambio, advierte de que el cambio climático será un problema constitucional que no se podrá eludir. «Descarbonizar no debe ser ideológico, la habitabilidad del planeta no es de izquierda ni de derecha».

Los datos

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grados es el aumento de la temperatura que se ha producido en las grandes ciudades españolas en el último medio siglo, según un informe del Observatorio de la Sostenibilidad.
Comparativa: Tales subidas doblan las del planeta en su conjunto, aunque el fenómeno no es homogéneo, pues hay urbes que sufren más el calentamiento, sobre todo en el interior peninsular.

Con la irrupción de Vox en el escenario político vaticina que va a emerger una posición abierta de «escépticos y desinformados», que se añade a la estrategia «tímida» del Gobierno. «De lo que se trata es de ganar elecciones, en España no hay un activismo fuerte contra el cambio climático, en la campaña electoral no es un tema principal, pero sí se habla de que los toros vuelvan a la televisión». Y añade: «El futuro pasa por una desideologización forzosa del cambio climático, hay mínimos que hay que cumplir». Con todo, Arias Maldonado es poco optimista sobre el tratamiento de este tema en la siguiente legislatura: «Veremos poco, pero España está obligada por el Protocolo de París, habrá cambios forzados por la UE y una adaptación tecnológica de la industria del automóvil, vendrá un cambio determinado exógenamente».

El investigador valora que hay un cierto consenso latente -pero no explícito- sobre la necesidad de refinar la política medioambiental, gracias al activismo digital. «Nadie se va a quejar de que desaparezcan las bolsas de plástico, hay espacio para un medioambientalismo reformista no radical, que aspira a mejorar la vida de los animales en los mataderos y subir el precio de la carne para reducir su impacto ecológico; hay margen para hablar de eso y no tiene que ser patrimonio de la izquierda». Manuel Arias cree que se está desaprovechando el debate sobre la España vacía, que permite una mayor presencia de la naturaleza en el interior. «No es una tragedia, medioambientalmente es más eficiente la concentración que la dispersión de la población, pero decir esto en campaña es imposible por la tiranía de las redes sociales, el insulto y la ridiculización».

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