La marcha del capitán Bragado

«Ahora mismo en el atletismo echamos en falta una heroína como Mireia Belmonte o Carolina Marín para darle un impulso», asegura el veterano atleta antes de su decimosegundo Mundial

Jesús Ángel García Bragado./
Jesús Ángel García Bragado.
JAVIER BRAGADOMadrid

No se cansa de repetirlo. Por más que esté a punto de establecer un récord de 12 participaciones en Mundiales de atletismo, algo que ningún español ha conseguido, lo que desprenden sus palabras es su alegría por comandar a la delegación nacional junto a Ruth Beitia. «Hacía mucho tiempo que me hacía ilusión ser capitán, pero el criterio es el que más internacionalidades tiene y en mi prueba no se pueden hacer más de tres al año. Me vino a la mente la saga de Arturo Pérez Reverte del capitán Alatriste y recordaba que allí había un capitán Bragado que estaba en los tercios de Flandes», cuenta con voz templada Jesús Ángel García Bragado, eterno marchador español con raíces en la zamorana Tierra de Vinos.

A pesar de su fama de huraño y gruñón, Chuso adoptará un papel fraternal y como capitán su campo no serán las batallas, sino las 'batallitas'. «En una concentración a principio de curso en el Mar Menor Ramón Cid (director técnico de la Federación Española de Atletismo) me dijo que le dijera unas palabras a los chicos. En el listado vi que habían nacido casi en la edad de mi hija adolescente. Han pasado muchísimos años, ¿qué les puedo decir? Es un poco contarles tus anécdotas, qué es lo que quieren saber, cuál es el rol que hay que hacer y estimularlos y animarles mucho para que saquen el mayor rendimiento de ellos mismos», anticipaba antes de su último entrenamiento en España.

Un colchonero en busca de récords

«Realmente me gustaría decir que aspiro a luchar por una medalla, pero ahora mismo estoy satisfecho con estar en el Mundial. Ha sido un año discreto por muchos factores. En un entrenamiento sufrí una caída que me produjo una fractura en la mano y ralentizó mi preparación. Al estar en el mundo de la política municipal he tenido elecciones y le he prestado mucha atención hasta el mes de mayo», analiza García Bragado. «En cierta manera el objetivo ya se ha cumplido: ir a doce mundiales. Soy inconformista, podría tener un pasaporte directo a los Juegos, los séptimos para mí, y con ese objetivo voy. Quiero tener oportunidad de estar entre los 10 primeros», reconoce el hombre de los récords.
La competición será el día 29. La prueba: los 50 kilómetros marcha. El premio para los ocho primeros: clasificación directa para los Juegos Olímpicos. La ventaja: no competirán rusos por las sospechas de dopaje. Pero el madrileño, concejal de Sant Adrià de Besòs, prefiere asumir el discurso prudente de su equipo: «Para los atléticos Simeone nos ha supuesto una inyección de autoestima. Ahora uso mucho el lema de partido a partido, pero adaptado como campeonato a campeonato».

Además de su incuestionable experiencia, Bragado, de 46 años, cuenta con una ventaja en casa. Montserrat Pastor es su entrenadora y pareja, una preparadora con especial mano izquierda para las generaciones más jóvenes. «Yo soy más cartesiano», reconoce el marchador, pero con atención en la labor didáctica de su compañera. «A pesar de que me vean mayor y muchos como un padre intentaré ser lo más accesible posible y seré el primero que invitará a hacer novatadas de tipo simpático para generar ambiente de equipo», propone. Esta vez el capitán Bragado quiere encabezar la marcha de los atletas españoles: «En muchas ocasiones siempre compito al final del campeonato. Estoy muy centrado en mi competición y a lo mejor no estoy muy por la charanga. Pero en los primeros días de adaptación que no estaré propiamente en capilla, cuando esté el grueso de la delegación, intentaré que haya buen ambiente para que nos conozcamos todos».

Tendrá tiempo. Para habituar el cuerpo al horario chino la delegación española se ha ido desplazando con tiempo de antelación. Otro asunto serán los podios. «Siendo optimistas hay que esperar que podamos traer dos medallas, con los marchadores Miguel Ángel López el primer día y al final del campeonato con Ruth Beitia. Si ellos se encuentran bien van a pelear por las medallas. Sorpresas no esperamos. Este es el atletismo que tenemos. Si queremos otro atletismo tendremos que pensar, al menos desde mi opinión, en hacer grandes cambios desde la cabeza desde la federación», resume el marchador, y aparece su archienemigo, José María Odriozola, el perenne presidente que sería el adversario de cualquier relato del capitán Bragado. «Ahora no tenemos trato. Ninguno. Así que estamos en el mejor momento», reconoce entre risas García Bragado. «Ha decidido que no se va a volver a presentar y esperemos que sea así», expone con cierto estoicismo, para después descartar presentarse en un futuro inmediato a cubrir esa posición.

Dopaje y nacionalizaciones

Por otra parte, los dos asuntos que han marcado los días previos a los Mundiales también serán debatidos en las mesas. «Necesitan un referente con gente como Mireia Belmonte o Carolina Marín. Ahora mismo en el atletismo echamos en falta una heroína como esta para darle un impulso. Ha habido años en que las personas han recurrido a métodos que no eran plausibles ni éticos y tenemos que volver a la esencia de este deporte y buscar referentes de personas que lo consiguen con su esfuerzo personal. A los que han hecho trampas no les van a compensar porque se van descubriendo casos de dopaje aunque en su momento no hayan dado positivo. Hay que buscar nuevos héroes que realmente son genuinos, que no hacen heroicidades y todo es a base de esfuerzo y dedicación. Espero que eso llegue más pronto que tarde», comenta sobre una faceta del deporte que ha arrastrado la imagen de figuras como Marta Domínguez o Paquillo Fernández. «A nivel personal te afecta mucho. ¿Vives en un deporte que es una mentira?, ¿hay alguien que lo haga realmente de forma limpia? Cuando tienes esas noticias que piensas que hacían lo mismo que hacías tú tienes que pasar ese proceso, pasar el duelo y buscar otros ídolos», confiesa, pero intenta suavizar el asunto al recordar el contexto: «Habría que ponerse en el momento en que se está hablando. Ahora no se acepta ni lo toleramos. Es como en otras facetas de la vida, como la corrupción, que a lo mejor hace diez años eran aceptadas por la sociedad o mirábamos para otro lado pero ahora mismo no».

El otro tema de debate es el de las nacionalizaciones, criticadas por algunos atletas y por Ramón Cid. «Sintiéndome español en todos los aspectos y habiéndome sentido afortunado de haber nacido en un país como España, tendría que haber tenido una razón muy importante que me llevara a competir con otro país. En Catar hacen una proyección del país a través del deportista. Simplemente se aprovechan de los que en su país no tienen esos medios para poderse desarrollar. Al final es lo que nos pasa a nosotros. Cuando vienen atletas de Cuba es porque en su país no se sienten bien tratados. Además, Cuba formó parte de España hace unos cien años y se sienten integrados en poco tiempo, pero eso no quiere decir que no se sientan cubanos», argumenta el atleta.

Pérez Reverte no situó a su personaje en aquellos tiempos del Caribe o en el madrileño barrio de Canillejas en el que desarrolla su tradicional último entrenamiento antes de viajar a una competición. El escritor le hizo defender a las tropas en Flandes, mientras que el renacido capitán Bragado se prepara para marchar en China. A sus 46 años guarda muchas batallas por contar y espera que en Pekín sume alguna más que escribir en su particular aventura histórica.