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Ni la lluvia se quiso perder un derbi de 'récord'

Alrededor de 12.000 almas registraron la mejor entrada de la historia en los partidos entre la Cultural y la Ponferradina y donde, más allá de algún cántico, el buen ambiente se instaló en el Reino de León

La afición de la Cultural con sus bufandas./Noelia Brandón
La afición de la Cultural con sus bufandas. / Noelia Brandón
RUBÉN FARIÑASLeón

Ni León le quiso aplicar un '155' al Bierzo ni el Bierzo optó por la declaración unilateral de independencia. A ambos lados del Manzanal se quiere, aunque les cueste reconocerlo.

Más allá del feo incidente en la plaza de San Martín, entre gente que no respeta ni sus colores, el Reino de León se vistió de gala para dar una imagen al exterior de lo que se cuece en el fútbol provincial.

Dos aficiones con un comportamiento ejemplar dieron color al coso leonés. Casualidad o no, y por seguir la tónica política, el rojo y el azul se entremezclaron, dos tonos que en esta precampaña empiezan a invadir las calles de León y de Ponferrada.

Las 12.000 almas que se congregaron en el estadio marcan un nuevo hito. Nunca antes un derbi entre Cultural y Ponferradina había registrado similar entrada y eso también da conciencia de lo gigante que se está haciendo este clásico.

'Defendiendo al club y a sus colores. Y no los abandono por nada', rezaba el tifo que desde el fondo sur desplegaron las peñas allí congregadas. Pronto las bufandas se fueron al aire en el lado de la Deportiva; todo estaba preparado para el inicio del choque.

Papá Quijano brindó unas coplillas con su zapato para poner el saque de honor y ceder el testigo a los protagonistas del balón. Las banderas de León pugnaron con las del Bierzo por tomar la temperatura en color a un estadio donde ya quedaban pocas butacas vacías.

«Alé, alé; Cultural, alé, alé», era el grito mayoritario y que se confundía con los 'Depor, Depor' de los visitantes.

Y vaya si subió la temperatura cuando Conejero Sánchez empezó a mostrar cartulinas amarillas. Las protestas al árbitro, ahí sí, llegaron desde ambos bandos.

La lluvia fue de menos a más, al igual que la emoción que se podía cortar en el ambiente. Aunque poco importó en Ponferrada la lluvia cuando Bravo hizo retumbar el córner con su gol. 'Es cazurro el que no bote eh, eh' comenzaron a gritar los 1.500 blanquiazules. Aunque poco duró la alegría porque Capilla transformó con su gol los cánticos en 'Es berciano el que no bote eh, eh'.

El sano ambiente quedó en stand by cuando Isi, que estuvo toda la semana en el ojo del huracán por unas innecesarias palabras, se quedó tirado en el suelo y la Cultural no echó el balón fuera. 'Puta León, puta Cultural' cantó la parroquia visitante, acallada con los pitos de los locales.

La alegría final parecía irse más de regreso al otro lado del Manzanal. El amago de independencia cuajó en el Reino de León que vivió la alegría de la afición de la Ponferradina y el voto nulo de los seguidores de la Cultural.