La bici reina en la noche de León

La XXIX Vuelta Ciclista a León parte desde la plaza de San Marcelo con una espectacular etapa prólogo donde los corredores han partido contrarreloj para disfrutar de tres kilómetros sobre el asfalto de la capital

Uno de los corredores de la Vuelta a León. / Noelia Brandón
RUBÉN FARIÑASLeón

«Tres, dos, uno» arranca la Vuelta Ciclista a León. Impulso, señal de salida y a pedalear. La provincia se adentra en una semana sobre bicicleta y lo ha hecho desde un marco incomparable.

La vigésimo novena edición ha contado con la más espectacular de las salidas posibles. Solo las luces de la ciudad han guiado a los corredores que tomaron salida desde la plaza de San Marcelo.

Uno a uno, los ciclistas partían en la etapa prólogo para recorrer tres kilómetros sobre el asfalto de la capital leonesa y tratar de colocarse en los primeros puestos de una general que se presume más apretada que nunca.

El público ha respondido a este formato. Una carrera a contrarreloj y nocturna ha servido de escenario y presentación de una ronda por etapas que este año suma un día más al calendario.

Los dieciséis equipos han esperado bajo el arco de salida su turno. El más aclamado, el Diputación de León, ejercía de anfitrión, con el Palacio de los Guzmanes y Botines como invitados de excepción, y con los nervios de pedalear en casa.

Por delante tienen 666 kilómetros, unos escarpados recorridos con 10.000 metros de desnivel acumulado y una provincia ante sus ruedas con el objetivo de alcanzar el sábado Astorga y vestir uno de los nueve maillots en liza de esta Vuelta a León que ya está en marcha.

Descripción de las cinco etapas

La primera unirá Benavides de Órbigo con Laguna de Negrillos, con una distancia de 126 kilómetros y 550 metros de desnivel. Se trata de una etapa llana y donde el aire provocará la necesidad de estar concentrados para no perder La Vuelta a León el primer día.

El segundo día se conectará Vegacervera con Villaverde de la Cuerna. Se tratará de una carrera de 141 kilómetros y 3.108 metros de desnivel acumulado. Además incluye siete puertos y obligará a ser consciente de cómo va la carrera a los equipos.

También tendrá su particularidad la etapa entre Bembibre y Molinaseca, que sube Foncebadón y será «de estrategia y equipo». En ella se recorren 131 kilómetros y 2.208 metros de desnivel tendrán los ciclistas en las piernas.

La etapa reina volverá a ser la prueba de fuego del pelotón. Por segundo año consecutivo, transcurrirá entre San Cristóval de la Polantera y La Baña. La cuarta jornada y con 165 kilómetros y un desnivel de 2.653 metros, los corredores deberán empezar en un tramo casi llano hasta Truchas y «ya no volverá a haber un llano en lo que resta de carrera». Un puerto de segunda, continuación hasta Quintanilla y una carretera de botes descarnada, de las de antes, hasta alcanzar Las Canteras, con un constante sube y bajo y sin posibilidad de comunicación debido a la estrechez de la vía. Para acabar tendrán dos puertos duros enlazados que una vez coronen tendrán la meta de La Baña a escasos metros.

Por último y, si aún queda algo por decidir, la quinta etapa se disputará entre Murias de Paredes y Astorga y tendrá 98 kilómetros con un primer tramo muy duro y terreno complicado.

 

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