¿Qué harías si te encontraras con Iniesta y Calleja en Japón?

El segoviano Mario Martín se coló en el programa de Cuatro 'Planeta Calleja' grabado con Andrés Iniesta en la ciudad japonesa de Kobe para regalar al exfutbolista y al presentador un paquete de cecina de León

Mario Martín con Calleja e Iniesta, tras la grabación del programa./
Mario Martín con Calleja e Iniesta, tras la grabación del programa.
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El último programa de Planeta Calleja tuvo como protagonista a Andrés Iniesta. El exjugador del Barcelona, que milita desde el pasado verano en el Vissel Kobe de Japón, fue entrevistado por Jesús Calleja, quien se interesó por el nuevo estilo de vida en el país nipón del exinternacional español.

Pero en la parte final del programa Calleja e Iniesta se vieron sorprendidos por una tercera persona. Con la camiseta de España y corriendo hasta dar con los dos españoles, Mario Martín se presentaba sin dudarlo: «Soy de Segovia. Estoy aquí en Kobe».

«¿Vienes a por nosotros o qué?», preguntó el exfutbolista del Barcelona, mientras el joven segoviano se quitaba la mochila y respiraba tras la carrera. «No hay nadie en este bosque y aparece uno de Segovia», afirma un sorprendido Jesús Calleja antes de que el joven les sorprendiese aún más entregándoles un paquete de cecina de León. Finalmente, Mario Martín continuó con su carrera mientras Calleja e Iniesta bromeaban sobre la situación.

Ahora el joven cuenta su historia y la de su encuentro con Calleja e Iniesta.

«En octubre fui a la ciudad de Hikone (Japón) a un congreso de ICOFORT (Comité científico internacional de fortificaciones y patrimonio militar), un organismo de ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios). Allí realicé, el día de San Frutos, una ponencia sobre Segovia con el título 'Evolución histórica de las obras militares y de defensa de la ciudad de Segovia, España' además de presentar el artículo para el libro de actas del congreso y participar en la exposición de pósters sobre «Castillos del Mundo», donde además expuse una maqueta del Alcázar que compré en una tienda de souvenirs.

Para aprovechar el viaje, estuve dos semanas en Japón para conocer el país. El día anterior a presentar mi ponencia, Montse, la profesora segoviana que me acogió en su casa, estuvo haciendo una traducción a Andrés Iniesta para un vídeo promocional en el estadio de Vissel Kobe, el equipo donde juega. Allí se encontró con Jesús Calleja y su equipo, ya que coincidió que grabaron las imágenes del programa 'Planeta Calleja' dentro del estadio esa mañana. Yo en ese momento estaba en Osaka (a 40 km de Kobe) visitando la ciudad cuando Montse me dijo que le habían comentado que esa tarde iba a subir Calleja con Iniesta al Monte Maya. Tuve una corazonada, así que no lo pensé dos veces y me volví para Kobe para intentar verles en la ascensión. El Monte Maya (702 m) está al lado de la ciudad y para subir tiene carretera, sendas, funicular y teleférico, así que con la información que tenía no estaba seguro de que me acabara encontrando con ellos. Cuando llegué de Osaka a casa, me cambié de ropa para ponerme las zapatillas de montaña y la camiseta de la selección española de fútbol. Además cogí un paquete de cecina que había llevado desde España para la casa, por si me encontraba con Jesús, que suponía que le haría ilusión, ya que es de León.

Subí lo más rápido que pude por la ruta que suponía que iban a coger ellos hasta que finalmente les vi al fondo subiendo unas escaleras, después de 450 metros de desnivel al límite de mis fuerzas (ellos subieron hasta ese punto 150 metros de desnivel andando). No tenía la intención de salir en la tele, solo quería verlos y darle la cecina a Jesús, pero coincidió que cuando les alcancé estaban grabando y estuve charlando con ellos en cámara, y aproveché para darle el regalo. No preparé nada de lo que iba a decir, pero lo primero que quería dejar claro es que era de Segovia. Después seguí subiendo y les esperé arriba, donde me pude hacer una foto y que Iniesta me firmara la camiseta. Mi sueño sería algún día participar en alguna de las aventuras de Jesús Calleja, es un ídolo para mí.

Al final fue un viaje inolvidable donde pude conocer ese país y sus puentes (una de mis pasiones), además de las islas artificiales, puertos, trenes bala, trenes magnéticos...

La anécdota con Iniesta y Calleja fue otro gran momento de un viaje perfecto, donde pude dar a conocer en el extranjero mi ciudad y su patrimonio, disfrutar de la cultura japonesa, su gastronomía, sus monumentos y obras públicas. Y todo gracias a Montse y su familia, a la que estoy muy agradecido por cómo me acogieron. Aunque he tenido que pagar todos los gastos del viaje, ha merecido la pena. Volveré...

 

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