La 'Uvi' de las vidrieras

El rosetón volverá por Navidad

Las labores de restauración de las 97 piezas que componen el corazón de la Catedral de León avanzan a buen ritmo con el objetivo de que el rosetón vuelva a lucir en la despedida de 2019

Nacho Barrio
NACHO BARRIOLeón

Con minuciosa paciencia y sin descuidar el trazo, los trabajos de restauración de las piezas que componen el rosetón de la Catedral de León siguen su curso en una labor que se asemeja a la que se llevaba acabo antaño entre las paredes de los monasterios.

En silencio sepulcral, con batas blancas y todo el aparataje necesario, los microscopios ayudan en unos trabajo artístico y científico fundamental.

El objetivo es claro: que la Catedral abra el telón, se despoje de la lona y el trampantojo que cubren la fachada del primer templo de la ciudad y el rosetón vuelva a lucir como siempre hasta hace meses.

En un taller separado a pocos metros de la Pulchra Leonina, las 97 piezas que integran los 30 metros cuadrados de vidriera alcanzan ya el 70% de su restauración, pudiendo ser instalados por completo en Navidad.

El administrador del primer templo leonés, Mario González, explicó ante los medios que ya se ha colocado la alambrada y el cristal de protección necesarios para devolver el rosetón a su ubicación, en una intervención realizada con el patrocinio de la Fundación Cepa, con una donación de 390.000 euros con los que también se trabaja en toda la piedra del hastial.

La restauración de las vidrieras de la catedral es una labor permanente que se lleva a cabo, recordó Mario González, en función de la financiación de la que se disponga. «No quiero parar, pero depende de los medios económicos. No me quiero comprometer más de lo que los medios económicos nos permitan, porque se estás restaurando pináculos en el claustro, arbotantes y botareles de la girola y hay que ser prudente en los compromisos», comentó.

«Ha sido muy costoso ha habido que volver a emplomar absolutamente todo; todas las piezas han sido desmontadas porque en la restauración del siglo XIX, cuando se desmontó y se llevó a Barcelona, se restauró con un plomo de mala calidad y hubo que quitarlo todo», resumió antes de señalar que la flexibilidad del plomo facilita que no se rompan las vidrieras (ya que se abomban) cuando hay contraste de temperaturas.

Tres expertos se encargan directamente de los trabajos de limpieza y emplomado en el taller de vidrieras de la catedral -dedicado exclusivamente a ese fin en la actualidad, en una labor minuciosa, constante y necesaria para que el telón caiga por Navidad y los leoneses puedan volver disfrutar de uno de sus tesoros más queridos.

Temas

Catedral De León