El nuevo Houdini acaba con la tortura

Andrew Basso, campeón mundial de escapismo y considerado como el sucesor de Harry Houdini, demostró en el Auditorio Ciudad de León cómo sobrevivir al mayor espectáculo de ilusionismo en la Gala Internacional del Festival Vive la Magia de León

El espectáculo estrella de esta edición, la celda de tortura. / Inés Santos
INÉS SANTOSLeón

El Auditorio vive una noche de magia, ilusión y escapismo con la gran Gala Internacional Vive la Magia. Una oportunidad única para ver en la capital leonesa a los mejores profesionales en un espectáculo que ha sorprendido y emocionado al público que llenaba el Auditorio de León.

Una noche de grandes ilusiones en la que los leoneses han disfrutado de cada minuto gracias a un presentador de lujo, el asturiano Karim hizo disfrutar entre las diferentes actuaciones con una mezcla de magia y comedia en su punto justo.

Pronto llegó el turno de los ilusionistas donde Alberto Giorgi y Laura trasladaron a los asistentes a un mundo lleno de magia y fantasía a través de sus máquinas inspiradas en los más bellos diseños de Julio Verne. La fascinación en la interpretación de sus propios personajes transportó a los leoneses a una novela antigua en la que la bella ayudante del mago siempre desaparecía y volvía al escenario en cuestión de segundos para asombro de todos los presentes.

La celda de la tortura

Y el momento más esperado de la noche llegaba desde Italia. Andrew Basso, campeón mundial de escapismo ya es considerado el sucesor de Harry Houdini y quiso demostrar en León el por qué de tan importante título.

Basso llega a España, por primera vez, con un espectáculo que pondrá al borde del abismo a los presentes. y no sin razón, pues Basso desafía realmente a la muerte en cada actuación provisto únicamente de inexplicables técnicas y su extraordinaria habilidad en escena.

Con la ayuda de un polícia que estaba entre el público el escapista italiano fue esposado de manos, posteriormente serían sus pies lo que quedaban presos de dos maderas y un candado. La emoción del momento llegaba cuando la grúa comenzaba a elevar a Andrew y de repente el Auditorio enmudeció. El sucesor de Houdini se enfrentaba a sus mayores ilusiones y a los más grandes temores de su carrera, ahí estaba la celda de la tortura de agua.

Tras dos minutos y 23 segundos de tensión, nervios, angustia y de aguantar la respiración, él bajo el agua y el público en sus butacas, el Auditorio de León rompió su silencio entre aplausos para celebrar el éxito de la mayor evasión digna del verdadero Harry Houdini.