«Para mi amigo Leopoldo Panero, desde la otra orilla...»

Una nota enviada por Gabriel Celaya a Panero, uno de ellos en el bando franquista y otro en el republicano, sale a la luz en la muestra 'Caligrafía y Pensamiento' expuesta en Museo de la Evolución Humana de Burgos

muestrapanerocarta
Una mujer observa la muestra 'Caligrafía y Pensamiento'. / EFE/Santi Otero
EFEBurgos

Un centenar de manuscritos originales desde el siglo X hasta la actualidad componen la muestra 'Caligrafía y Pensamiento' que recorre la evolución del grafismo desde los escribanos anónimos medievales hasta los escritores contemporáneos.

La exposición, que se puede ver hasta octubre, está compuesta por documentos históricos del Archivo de la Catedral de León y colecciones privadas de escritos, cartas personales y libros dedicados por autores como Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Gabriel Celaya, Gerardo Diego, Mario Benedetti, Antonio Gamoneda, Luis García Montero o Victoriano Crémer.

El comisario de la muestra, Adolfo Alonso Ares, ha llamado la atención sobre una nota enviada por Gabriel Celaya a Leopoldo Panero, uno de ellos en el bando franquista y otro en el republicano con el texto «para mi amigo Leopoldo Panero, desde la otra orilla pero muy cordialmente».

En la exposición participa el Archivo de la Catedral de León.
En la exposición participa el Archivo de la Catedral de León.

La exposición se ha instalado en la zona de talleres del Museo de la Evolución Humana, pensando especialmente en explicar al público infantil cómo ha cambiado la forma de escribir y representar la emoción y el conocimiento.

Rodrigo Alonso, responsable de didáctica del museo, ha detallado que se puede ver cómo han evolucionado los mecanismos de escritura, desde reproducciones de tablillas de cera romanas a pergaminos, el uso de plumas y la máquina de escribir.

También se ha creado un espacio para parte del legado de los colegios rurales, donde se puede ver un pizarrín original y su estuche correspondiente.

El objetivo de esta exposición es mostrar que, al igual que las huellas dactilares son irrepetibles, lo son también los trazos de la escritura de cada individuo y han evolucionado con él, según el comisario de la muestra. «La escritura ha evolucionado, como sistema de signos, hasta el punto de que nos cuesta entender lo que escribían antes, aunque era nuestro mismo idioma«, ha insistido Adolfo Alonso Ares