Cara a cara con la Transvaldeónica

350 'valientes' dieron alas a la séptima edición de una de las carreras de montañas más duras pero también más bellas del país, que fue coronado por David López Castán y Gabriela Sánchez Cabezas

Uno de los corredores durante la carrera. / A. Cubillas
A. Cubillas
A. CUBILLASLeón

Prueba deportiva única por su extraordinaria belleza y también por su extrema dureza. El Valle de Valdeón ha vuelto a ser en la mañana de este sábado escenario de la popular carrera de montaña Transvaldeónica en su séptima edición que ha citado a 350 valientes.

Con puntualidad británica, a las 10:00 horas se ha vivido un emocionante pistoletazo de salida en la plaza de Posada de Valdéon punto de salida y llegada.

Por delante, 28 kilómetros y 4.200 metros de desnivel acumulado que filtrean con la belleza de las cumbres de los Picos de Europa y rincones tan imponentes como el Collado Jermoso, corona de la carrera, Liordes o el bosque de la Sotín.

Pero también con el riesgo que entrañan los pasos por la Rienda, el Argallo Congosto o el Sedo de la Padiorna y los senderos mágicos que se esconden en los hayedos del valle.

Una jornada en la que el calor y el argayo que la tormenta arrastro complico el ascenso de los corredores al refugio y que impidió anotar un nuevo récord, que anotó en la última edición el cántabro Borja Fernández con 2:55:42.

En esta ocasión, el encargado de romper el crono fue el segoviano David López Castán que encabezó la carrera durante todo el recorrido y que logró cruzar la línea de meta con un tiempo de 3:07:38.

Recorrido

Tras dejar atrás la localidad de Posada de Valdeón, los corredores afrontaron la subida más fuerte del recorrido hasta las Colladinas pasando por el vertiginoso paso de la rienda de La Sotín y las traviesas de Congosoto para alcanzar el Collado Jermoso, donde les esperaba el primer avituallamiento.

Tras coronar el punto más alto de la carrera, los corredores empezaron a descender hasta la Vega de Liordes y de, tras el descenso de la Canal, alcanzar Remoña, donde numerosas personas se dieron cita para animar a los participantes en el segundo avituallamiento.

A partir de ahí arrancó el descenso hasta alcanzar la localidad de Santa Marina para posteriormente, y tras afrontar el último repecho por pista, hasta la majada de Jor, para tomar el último tramo en bajada por el valle de Prada hasta Posada de Valdeón donde decenas de personas esperaban la llegada de los corredores.

El segundo puesto fue a parar para el cántabro Jesús Cotera Posada que logró la medalla de plata con 3:15:38 tras adelantar en los últimos kilómetros al corredor de El Berrón Andrés García Blanco ( 3:16:05), que durante buena parte del recorrido fue pisando los pasos del vencedor.

En la categoría femenina, el podium se completó con tres veteranas en esta prueba. Gabriela Sánchez Cabezas, que completó la carrera en la décimo sexta posición del ranking general, cruzando la meta 3:50:16 minutos de su salida. Más reñida estuvo la segunda plaza, que finalmente fue para la leonesa Estelita Santín Fernández (4:18:30) que se impuso a Sonia Amat Valero (4:20:44), que logró colgarse la medalla de bronce.

Una prueba vivida con intensidad por todos los participantes, que no podían ocultar en su rostro la dureza vivida pero que saborearon con dulzura el instante en el que, alentados por los aplausos, cruzaron la tan ansiada línea de meta de una de las carreras de montaña más duras del país pero también más bellas.