Solidaridad 'panadera' frente al argayo asturleonés

Los panaderos de Santillán hornean para su rival leonés, Benito Díaz, atrapado en el lado asturiano cuando se desplomó el argayo en la carretera de Los Beyos que mantiene cortada la conexión entre Sajambre y Cangas

María José Fana, en su horno de Santillán, en Amieva, de donde salieron más de 500 panes.. /Nel Acebal
María José Fana, en su horno de Santillán, en Amieva, de donde salieron más de 500 panes.. / Nel Acebal
GLORIA POMARADA
GLORIA POMARADALeón

Son competidores directos en los negocios, pero ante todo la suya es una rivalidad sana. Y lo es tanto que el panadero leonés Benito Díaz ha encontrado en sus colegas de Santillán, en Amieva, a sus mejores aliados para vencer las vicisitudes del temporal.

Este martes, pasado el mediodía, un argayo sepultaba un tramo de la carretera N-625 y con ella la principal herramienta de comunicación de Díaz, quien cada día desde hace dos décadas acude desde Oseja de Sajambre para repartir sus hogazas por todo el Oriente, desde Infiesto hasta Ribadesella, pasando por Arriondas y Cangas.

El incidente le sorprendió en mitad de su recorrido por la zona y fue un amigo de Llanes el que primero le hizo llegar la noticia. «Cayó media montaña, hoy no subes para casa», recordaba ayer el panadero sobre la advertencia que le hizo su conocido.

Los temores se confirmaban conforme iba pasando la jornada y ya a última hora Díaz optó por hacer noche en un hotel de Amieva, no sin antes dejar solucionado el reparto del día siguiente. Para ello no dudó en acudir a la panadería Santillán, que opera en la misma zona, con una petición de ayuda: hornear para él sus habituales existencias. La familia Fana se lanzó sin reservas a echar un cable a «la competencia». «Por Benito lo que sea», señaló María José Fana, panadera desde hace doce años.

El doble suministro de pan que este miércoles salió de Santillán no estuvo exento de esfuerzo, pues los amievenses tuvieron que comenzar su labor dos horas antes de lo habitual, al filo de la medianoche. Así lograron hornear un total de 420 barras, 60 hogazas y 150 bollos, enumeró Fana.

Todo ello a repartir con Benito, quien a las seis de la mañana ya estaba en el pueblo dispuesto a cargar furgonetas. «Aunque seamos competidores le queremos y apreciamos mucho», aseveraban los panaderos asturianos.

«Por Benito lo que sea, le conocemos desde hace años y le apreciamos mucho», dicen los Fana

La colaboración en momentos de crisis es, de hecho, habitual de uno y otro lado. Hasta la fecha nunca había sido necesario hornear para el contrario por los efectos de temporales, si bien «cuando tenemos avería sí nos ayudamos», cuentan. Vista la magnitud del argayo que corta la carretera del Pontón, esa cooperación puede prolongarse. «Tampoco puedo estar siempre pidiéndoselo a ellos, pueden ser dos o tres días», explicó Díaz, y apuntó que otras opciones como dar la vuelta por Tarna son inviables.

«Empieza la nieve y es complicado con la furgoneta y a esas horas. Además, son doscientos y pico kilómetros», indicó. Otra alternativa que se le ha pasado por la cabeza es hacer el intercambio a uno y otro lado del argayo: su mujer llevaría el pan recién horneado desde Oseja y el lo recogería atravesando a pie el desprendimiento. «No sé qué hacer, porque pasar por ahí a las cinco de la mañana también es complicado», lamentaba ayer.

Sin medicinas

Con Benito atrapado en Asturias, el municipio leonés se encuentra además sin su suministro diario de medicamentos. «En Oseja hay farmacia, pero al estar lejos llevo yo las medicinas todos los días desde Cangas de Onís», explicó. Los leoneses reciben también en Asturias servicios como la atención sanitaria en el hospital Grande Covián y clases en el IES Rey Pelayo. «Esto nos queda a cuarenta minutos y León a dos horas», señaló Díaz.

De ahí también la urgencia que demandan para despejar la carretera del Pontón. «Está olvidada y no podemos seguir así, pero como somos cuatro gatos y no damos votos, nada», expresó el panadero leonés, quien agradece que más allá del papel de las administraciones, entre los vecinos siga existiendo el espíritu solidario. «Todo el mundo me estuvo preguntando cómo estaba, acabé mucho más tarde con el reparto», aseveró, sin perder el buen humor.