La cuneta de Francisco

Voluntarios de la Asocianción para la Recuperación de la Memoria Histórica consiguen encontrar los restos de Francisco Alonso, asesinado en 1937 durante la Guerra Civil, en una curva de Geras de Gordón | 81 años después sus restos serán analizados para poder dar sepultura digna a un carnicero de profesión cuyo delito fue encontrarse con quién no debía

Camino se funde en un abrazo con Salomé junto a la cuneta en la que estaba Francisco Alonso. / Inés Santos
NACHO BARRIO Geras de Gordón

El 19 de julio de 1936, bajo la puerta de la casa de Francisco Alonso, apareció una nota. En ella recomendaban al carnicero de Trobajo del Camino no esperar al día siguiente para tomar las maletas. Solo había pasado un día del conocido después como Alzamiento Nacional y la advertencia anunciaba el país que estaba por venir.

Francisco no lo dudó. El camino le llevó hasta el matadero de Noreña (Asturias) donde trabajó un tiempo. Al no tener delitos de sangre y una vez avanzada la Guerra Civil, consideró que podría volver a casa sin inconvenientes.

El camino terminó en una mala curva de Geras de Gordón, poco después de pasar el límite montañoso entre Asturias y León. La muerte le dejó allí enterrado, sin dignidad. Hasta este miércoles.

Camino, 81 años después, dejaba entre lágrimas un ramo de flores tricolor junto a la fosa. Los restos de su abuelo habían aparecido en la cuneta indicada por vecinos como Salomé, que también estaba allí. Ambas se fundieron en un abrazo, se dieron las gracias, lloraron y se besaron. Ni rastro de odio.

«Nos llamaron locos cuando nos pusimos a buscarle, pero aquí está. Tenemos derecho a tener a nuestros familiares en una sepultura digna y así poder descansar», confesaba Camino a leonoticias.

Salomé sólo tenía siete años en la fecha de aquel crimen. Las balas y el miedo les llevaban a las cuevas cercanas a Geras, como ella misma cuenta. Ante las cámaras, se quitaba mérito. «Yo solo dije que estaba allí, porque es lo que se comentaba en el pueblo», aseguraba a los medios.

Voluntarios y profesionales de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica lograron dar con los restos de Francisco Alonso. Tras horas de trabajo allí estaban los huesos, a pocos metros de donde doble la carretera que sube hacia el monte, a escasos dos kilómetros de Geras.

La emoción también estaba en la voz de Serxio Castro, el arqueólogo. «Los dos primeros días miramos la finca con la excavadora, dejando la zona más caliente para el segundo día. Fue ahí donde aparecieron los primeros restos, casi pegados al alquitrán, a pesar de la remodelación que ha sufrido la carretera», explicaba tras el hallazgo.

Ahora tocará esperar a los análisis de ADN para terminar de confirmar que se trata de Francisco Alonso. A día de hoy, la familia desconoce si el asesinado tenía filiación política alguna. «No entendemos que a día de hoy, en 2018, sigamos buscando a nuestros desaparecidos sin ningún apoyo del Estado», lamentaba amargamente Camino.

Francisco, si las pruebas van como se espera, podrá descansar en Trobajo del Camino junto a su mujer. Descansará él y descansará una familia que por fin sacó de una maldita cuneta su raíz más añorada.

 

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