Entre bolillos y vainicas

Lorenzana vuelve a erigirse como capital bolillera en el III Encuentro de Encajeras de Bolillos, en el que más de un centenar de mujeres se han dado cita este sábado

Dos bolilleras en plena acción. / Inés Santos
INÉS SANTOS Lorenzana

Es la capital bolillera cada septiembre. Y lo es por muchas razones de peso. Ya es el tercer año que Lorenzana se llena con este arte manual con motivo del Encuentro de Encajeras de Bolillos. Tras el éxito de la segunda edición, todo hacía indicar que este año volvería el triunfo. Y así fue en esta localidad perteneciente a Cuadros.

Cerca de 150 bolilleras de Lorenzana, la provincia y del resto del país se dieron cita desde las diez de la mañana, comenzando una jornada con la que comprobar de primera mano una tradición con gran arraigo en León.

La relajación, la concentración, y la agilidad visual y corporal son solo algunas de las ventajas que ofrece esta práctica, que ha llegado a ser incluso pieza de trueque en algunas épocas. Cada familia tenía sus propios diseños, que se bordaban de generación en generación en los ajuares de las mujeres.

La fiesta del bolillo también contó con puestos de mercerías especializadas, en las que las aficionadas han podido encontrar todo lo necesario para desarrollar esta noble y elegante artesanía.

Las autoridades acompañaron a las bolilleras hasta sus puestos, en un día que cuenta como colofón con una visita al Museo Etnográfico de la localidad.

Una tradición que Lorenzana lucha por mantener viva, en una mañana para el arte manual más leonés.

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