Pueblo burgalés abandonado busca comprador

En la provincia de Burgos hay dos aldeas abandonadas en venta | Una inmobiliaria se dedica a este negocio que cada vez atrae a más compradores nacionales, aunque el 90% de los interesados son extranjeros

Los dos pueblos burgaleses en venta precisan de inversión para reformar las casas. /Aldeas Abandonadas
Los dos pueblos burgaleses en venta precisan de inversión para reformar las casas. / Aldeas Abandonadas
Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

A finales del mes de noviembre del año pasado, la actriz Gwyneth Paltrow recomendó, en su portal de estilo de vida Goop, comprar una pequeña aldea gallega abandonada como regalo de Navidad. Esta aldea de Luga está formada por una casa de 360 metros útiles, dos pajares, un hórreo y otros inmuebles emplazados en el valle del Eo. El mensaje llegó lejos y una pareja holandesa compró la aldea a través de una inmobiliaria muy particular, Aldeas Abandonadas.

En esa misma inmobiliaria se pueden adquirir dos pueblos burgaleses abandonados. Gwyneth Paltrow no los recomienda pero el medio rural burgalés no precisa de embajadores para deslumbrar a los foráneos.

El primer pueblo burgalés abandonado en venta se compone de 75 casas con sus anexos y se puede adquirir por 425.000 euros. El segundo está formado por 12 casas y 200 hectáreas, está bordeado por el río y está a la venta por 850.000 euros.

Inmobiliaria «rural»

En realidad, en esta inmobiliaria «rural», como la define su responsable Elvira Fafian, se pueden encontrar otros inmuebles singulares de Burgos, como castillos, palacios o, incluso, bodegas. También hay pazos y otras propiedades singulares. La condición es que sean fincas, pueblos o inmuebles rurales. Es una inmobiliaria «peculiar», que surgió de un proyecto personal de Fafian. La responsable de Aldeas Abandonadas reconoce que Burgos encaja muy bien en este proyecto. Fafian lo que busca es que esos pueblos, esos castillos, bodegas o la casa familiar en el pueblo no queden a merced de la crueldad del tiempo. Que vuelva la vida al medio rural.

Por esa razón, su trabajo tiene una doble vertiente, por un lado ayuda al vendedor durante todo el proceso y también asesora al comprador para que el proyecto sea viable. Hay que tener en cuenta que son inmuebles y terrenos singulares «sus propietarios muchas veces no saben cómo gestionar su venta o, incluso, ni encuentran los papeles de propiedad». Son temas delicados, por ejemplo, en su web encontramos los dos pueblos en venta pero no, por ejemplo, algunas bodegas o castillos que se venden en Burgos, ya que sus propietarios así lo quieren o por prudencia debido a su singularidad.

Burgos, un entorno adecuado que se tiene que vender más

Fafian reconoce que en Burgos hay «aldeas e inmuebles buenos pero aún se tiene que vender mucho más la zona y el entorno», explica Fafian. La gente busca huir de la contaminación de los coches, del ruido, de la rapidez de la ciudad pero tampoco quieren tenerlo tan lejos. Es decir, los clientes de esta inmobiliaria quieren tener propiedades en el mundo rural pero que no estén aisladas. «Las distancias son importantes, las comunicaciones», apunta Fafian.

Para que estas dos aldeas burgaleses se vendan, y aquí entra la segunda vertiente del trabajo, el comprador tiene que llegar con un proyecto viable. «Cuando el cliente quiere vender se le asesora pero también se pide al comprador su proyecto para ver dónde encaja mejor porque lo lógico, y lo que queremos, es que esas aldeas, castillos o bodegas vuelvan a cobrar vida», afirma Fafian.

¿Quién compra un pueblo entero?

Hace unos años, el potencial cliente de estos bienes eran extranjero pero, como confiesa Fafian, el comprador nacional se está animando, si antes eran un 90% extranjeros y un 10% nacionales, estos porcentajes han variado hasta un 80% extranjeros y 20% nacionales.

Ahora incluso la gente joven se fija más en estos bienes, buscan una vida más tranquila y con el teletrabajo, la vida en el pueblo es compatible. Matrimonios que buscan un lugar tranquilo en el que jubilarse o también promotores y empresas que quieren asentarse en el medio rural. «Esto interesa porque supone llevar trabajo a los pueblos», añade Fafian. Además de los promotores, muchas familias también buscan comprar estos pueblos para instalar complejos hosteleros. La crisis inmobiliaria ha afectado muy poco a esta inmobiliaria.

75 casas por 425.000 euros

El primero de los dos pueblos burgaleses abandonados en venta se compone d 75 casas a reformar, anexos y fincas. Además, se pueden adquirir varias hectáreas más anexas a la propiedad. Está cerca de todos los servicios y bien comunicado, con luz y agua a pie de propiedad. Este pueblo se vendía por 525.000 euros pero se ha rebajado a 425.000 euros.

12 casas, 200 hectáreas, 850.000 euros

El segundo pueblo burgalés en venta se extiende por 200 hectáreas, de estas 55 son de cultivo y todas se encuentran al borde del río Ebro. Otras 155 corresponden al monte y al pueblo. Este fue una antigua aldea, hasta hace algunos años se mantenían las casas, una docena, pero estas se han ido deteriorando y actualmente solo hay una habitable, aunque también le hará falta reformas. Este pueblo está bien comunicado con Bilbao, Burgos o Santander. Se vendía por 1.100.000 euros pero está rebajado a 850.000 euros.

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