El 'Rambo' del bierzo... y otros

Sin delitos de sangre en su historial, Miguel Antonio Reguera, vecino de Quilós, hacía alarde en el canal de YouTube del poderío de su arsenal y es uno más de estas peculiares personas que han aparecido en España

El 'Rambo' del Bierzo en una imagen difundida./
El 'Rambo' del Bierzo en una imagen difundida.
SAGRARIO ORTEGA

A Luciano Simón, el atrincherado en el pueblo de Turieno que disparó contra la Guardia Civil tras discutir con su hermano, se le conoce ya como «el Rambo de Cantabria», apodo que comparte con otros «rambos» 'made in Spain', como el que movilizó en el Moncayo soriano a un centenar de guardias civiles, y el de El Bierzo que se hizo con un arsenal.

Desde Asturias hasta Extremadura, estos delincuentes forman parte ya de la crónica negra de España.

Podrían denominarse «lobos solitarios» si no fuera porque este calificativo se asocia ya al terrorismo, pero sí tienen en común con ellos su disposición a matar, a veces por un «calentón» que les acentúa aún más su carácter violento.

Simón, para quien ayer la autoridad judicial ordenó su ingreso en prisión, disparó al menos 20 veces con su escopeta contra los agentes, pero afortunadamente no dio en el blanco y solo hirió levemente a uno de ellos.

A este «rambo» le han precedido en nuestra crónica negra algunos otros. Si nos remontamos a 1997 encontramos dos casos, uno en Soria y otro en Ourense.

Uno en Soria y otro en Ourense

El primero de ellos movilizó en la zona soriana del Moncayo a un centenar de agentes de la Guardia Civil, que durante tres días buscaron a Fernando Domínguez Hernández, finalmente detenido el 4 de marzo de ese año tras un sangriento balance: tres muertos y dos heridos.

Domínguez se había refugiado en los alrededores de la granja Sinova, situada a un kilómetro del núcleo urbano de Los Rábanos, a escasos kilómetros de la capital soriana y bastante alejada del cerco policial que había montado la Guardia Civil.

Junto con un delincuente común como él, Domínguez y su compañero llegaron a Soria desde Zaragoza, secuestraron a un taxista al que metieron en el maletero y mantuvieron horas después un tiroteo con la Guardia Civil que acabó con la muerte de un teniente del cuerpo y del compinche del «rambo», que huyó.

Antes de ser arrestado, también acabó con la vida de un joven de 21 años, al que disparó para arrebatarle la moto y escapar.

Más tardó la Guardia Civil en localizar al «Rambo ourensano», José Manuel Carnero González. Un mes y medio en busca y captura después de haber disparado contra su exmujer y su suegra, a las que amenazó con granadas de mano atadas al cuello.

De esa guisa huyó y dicen que durante ese tiempo llegó a burlar el cerco policial y se presentó alguna vez en la casa de su antigua familia. Una barra americana de O Carballiño fue su último refugio. En el ático de ese club de alterne y armado, mantuvo una tensa conversación con guardias civiles y se entregó voluntariamente.

El Rambo de Tineo

En una comunidad limítrofe, Asturias, y ya en 2011, el «Rambo de Tineo», también conocido como «Tomasín», mantuvo en jaque a las fuerzas de seguridad durante dos meses, buscado como el principal sospechoso de haber matado a su hermano.

Tiene el honor de haber sido probablemente la persona que más tiempo estuvo fugado y escondido en los montes asturleoneses desde la época de los maquis.

Batidas con perros, helicópteros y con cuarenta guardias civiles no tuvieron éxito. Solo las largas y silenciosas esperas de los agentes, ocultos también en el monte, en una zona frondosa, dieron resultado. Era cuestión de tiempo. Finalmente, el «Rambo de Tineo» cayó.

Miguel Antonio Reguera y El Bierzo

Muy cerca, en León, pero un año antes, aparece en las páginas de sucesos el «Rambo del Bierzo». Sin delitos de sangre en su historial, Miguel Antonio Reguera, vecino de Quilós, hacía alarde en el canal de YouTube del poderío de su arsenal. Además, exhibía simbología nazi.

Quince armas de fuego, 68 armas blancas, entre ellas una catana de 50 centímetros, 501 cartuchos de munición, algunos considerados como munición de guerra, y 21,8 metros de cordón detonante fue lo que la Guardia Civil halló en su poder. No quería matar ni hacer daño a nadie, dijo en el juicio. Aceptó 4 años de cárcel, pero está en libertad.

El Rambo de La Codosera

Armas tenía también Israel Vélez, el «Rambo de La Codosera». Tuvo también hambre y unas terribles ganas de fumar después de tres días huido por los montes de su pueblo, en la provincia de Badajoz. Y eso fue lo que le perdió hace ahora un año. Fue detenido por haber propinado una paliza a su padre.

Pero antes, en 2014, la Guardia Civil ya le había arrestado por matar a dos perros con flechas y contar con un arsenal; además de un arco con un centenar de flechas, Israel escondía en una tienda hecha con lonas una escopeta, un rifle, munición, cargadores, pistolas de aire comprimido...

Un juez le mandó a un psiquiátrico. Salió, sus padres le cedieron una casa y en julio del año pasado dejó malherido a su progenitor con un bate de béisbol. En su huida, disparó a otro hombre con una escopeta de balines. Pudo esconderse en el monte, rastreado por la Guardia Civil. Pero quería comer y fumar.

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