Los inesperados parches de la sangría demográfica

Sólo seis municipios del rural, entre ellos uno minero, ganaron población durante el año 2017 en El Bierzo, que perdió más de 1.500 habitantes y ya apenas supera los 125.000

El municipio de Trabadelo, uno de los que ganaron población en 2017, es paso del Camino de Santiago./CÉSAR SÁNCHEZ
El municipio de Trabadelo, uno de los que ganaron población en 2017, es paso del Camino de Santiago. / CÉSAR SÁNCHEZ
CÉSAR FERNÁNDEZPonferrada

El Bierzo se desangra. La comarca perdió a lo largo de 2017 un total de 1.518 habitantes y ya apenas superaba los 125.000 al comienzo de 2018. Sólo seis ayuntamientos ganaron población ese año, según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). Las excepciones a la regla no son ni Ponferrada ni los municipios de su alfoz con polígonos industriales que la pasada década asentaron un moderado crecimiento demográfico, sino otros en su mayoría periféricos y hasta uno minero. Son los inesperados parches de una sangría que no cesa.

Sólo uno de estos seis municipios resistentes, Priaranza del Bierzo, limita con Ponferrada, hasta hace nada la locomotora del crecimiento demográfico de la comarca. Priaranza (que ganó 8 habitantes al pasar de 785 a 793) está a su vez en la línea de la vieja carretera a Ourense en la que se encuentra Carucedo (que sumó 2, de 555 a 557), que tiene su propio filón en Las Médulas. La explotación turística del paraje Patrimonio de la Humanidad ha consolidado un apreciable sector turístico que podría explicar en parte el crecimiento de las localidades de Médulas y Carucedo. El resto de pueblos decae, asume el alcalde, el socialista Alfonso Martínez.

Tanto Priaranza como Carucedo comparten otra línea, la del itinerario del Camino de Invierno a Santiago, un atractivo que empieza a dejarse notar pero que está llamado a dar más frutos en el futuro ahora que ya empieza a dotarse de infraestructuras como el albergue de Villavieja (Priaranza del Bierzo). Allí, por el momento, el principal tirón lo aporta el Castillo de Cornatel, cuya estadística de visitas «crecerá exponencialmente» con su incorporación a la Red de Castillos de España, presagia su alcalde, el popular José Manuel Blanco, quien esboza motivos coyunturales como la incorporación de gente joven a Santalla del Bierzo o de bares en Villalibre de la Jurisdicción y Priaranza.

Y es que lo coyuntural gana a lo estructural a la hora de explicar la mayoría de estos incrementos en el censo. El Ayuntamiento de Benuza luchó en su día por el mantenimiento de la escuela de Silván, factor que podría ser una de las claves de haber ganado 2 habitantes (de 487 a 489) en 2017. El municipio cabreirés todavía mantiene el tirón de empleo que proporcionan las canteras de pizarra al librar otros sectores tradicionales como la ganadería batallas burocráticas. «No tenemos matadero y son todo prohibiciones y problemas», se queja el alcalde, el socialista Agapito Encina. A Busmayor (Barjas) también ha llegado población joven para pasar de 189 a 194 (+5) habitantes. Y eso que casi todo el año está cerrado el bar que debería rentabilizar el atractivo turístico cada vez mayor del Hayedo de Busmayor para lamento del regidor, el socialista Alfredo de Arriba.

Las Médulas es un atractivo turístico de primer orden que aprovecha el municipio de Carucedo, que creció en dos habitantes.
Las Médulas es un atractivo turístico de primer orden que aprovecha el municipio de Carucedo, que creció en dos habitantes. / CÉSAR SÁNCHEZ

La «calidad de vida»

Santa Marina de Torre, Albares de la Ribera y la localidad cabecera del municipio asientan el incremento de población en Torre del Bierzo, el único minero que gana habitantes (de 2.157 a 2.162, +5). «Veo algunas familias jóvenes», concede el alcalde, Gabriel Folgado (Coalición por El Bierzo), que apela a la «calidad de vida» de un municipio «periférico, pero no aislado» y bien comunicado con Ponferrada. Precisamente esa podría ser la clave del simbólico crecimiento de Trabadelo (cuyo censo pasó de 352 a 353 para ganar 1 habitante), a tiro de piedra de la A-6 (Autovía del Noroeste) y en pleno paso del Camino de Santiago, según remarca su regidor, el popular Ricardo Fernández.

Los alcaldes no sólo reparan en el asentamiento de población joven, sino que remarcan la importancia en la estadística del regreso de nativos a la vuelta de la jubilación. «Pero al primer achaque de salud los perdemos porque vuelven a la ciudad», matiza el regidor de Carucedo en un argumento en el que coinciden varios de sus colegas. Salvo ejemplos esporádicos, el empleo no está detrás de estos incrementos de población. «Yo soy optimista. Y creo que se puede mantener este crecimiento, pero no por la generación de puestos de trabajo, sino por una tendencia al regreso a la tierra», aporta el alcalde de Torre.

Tampoco estos municipios estarían en disposición de absorber un incremento más notable. «No tenemos suelo público para vivienda», señala el regidor de Priaranza, al que la Junta de Castilla y León ha reenfocado un proyecto de residencia hacia una línea de cuidados en casa. Parecido es el caso de Torre del Bierzo, donde las normas subsidiarias urbanísticas constriñen el desarrollo de las localidades. «Hay que cambiarlas sí o sí», asume Folgado.

Torre del Biezo sumó cinco habitantes más en 2017.
Torre del Biezo sumó cinco habitantes más en 2017. / CÉSAR SÁNCHEZ

El papel de las ayudas y la demanda de incentivos

Las ayudas municipales al fomento de la natalidad o a la adquisición de material escolar, así como lo asequible que resultan determinados impuestos como el de circulación en comparación con núcleos más grandes también podrían tener su peso. «Pero aquí tenemos ayudas desde hace más de diez años y yo no he notado mucho su efecto», contrapone el alcalde de Priaranza, al tiempo que su homólogo en Carucedo sugiere el establecimiento desde las administraciones superiores de incentivos fiscales para la generación de empleo. Los municipios más pequeños reconocen no tener disponibilidad presupuestaria para grandes aventuras.

«Las ayudas a la natalidad y a la compra de material escolar no garantizan continuidad de población si no van acompañadas de oportunidades de empleo», analiza desde fuera la profesora de Sociología de la Universidad de León, Adelina Rodríguez, sin obviar que muchos padres prefieren llegado el momento llevar a sus hijos a colegios de núcleos de población mayores a costa de perder la escuela en su pueblo. La falta de empleo es, a su juicio, la clave de bóveda de la cada vez mayor contracción demográfica. «Las mujeres», explica, «son las que fijan población. Y aquí han tenido muy pocas oportunidades por la preponderancia de sectores muy masculinizados como la minería y la construcción».

Rodríguez comparte el argumento del retorno de población oriunda llegada la hora de la jubilación para ocupar segundas residencias. «La vida es más cómoda. Y hay pueblos que todavía tienen servicios. También hay pensiones que son muy bajas. Y en un pueblo se puede vivir mejor», dice antes de remarcar otro factor que puede resultar decisivo como «las menores dificultades» para acceder a los servicios de ayuda a domicilio en comparación con ciudades como Ponferrada.

El discutido censo preelectoral

El último censo publicado por el INE será la guía para las elecciones municipales y autonómicas del próximo mes de mayo, por lo que cada cuatro años hay que mirar con lupa algunos empadronamientos. «Se da un cierto trasvase por ese motivo, pero no tanto», considera la profesora de Sociología, una reflexión que comparten algunos alcaldes. «Eso siempre pasa. Aquí estamos muy acostumbrados», dice el regidor de Benuza con alusiones a incrementos en los padrones para los comicios de 2007 y 2011.

¿Cuál será la tendencia dentro de diez años? «La pérdida de población todavía no ha tocado fondo en la provincia. Y va a seguir. La pérdida de población y el envejecimiento van a afectar a todos los municipios», responde Adelina Rodríguez para augurar la desaparición de algunas localidades que ahora cuentan sus habitantes con los dedos de las manos. «Y Ponferrada no va a captar esas bolsas», lamenta al hacer el diagnóstico de una comarca en la que el año 2017 la resistencia a la tendencia a la despoblación llegó de varios lugares insospechados.

Trabadelo ganó un habitante en 2017.
Trabadelo ganó un habitante en 2017. / CÉSAR SÁNCHEZ