una 'llingua' en vía muerta

En el Día Europeo de las Lenguas, las asociaciones culturales que luchan por la supervivencia del leonés consideran que a las administraciones «no les interesa porque todo lo que sea salirse del castellano lo ven como un ataque»

Alicia Valmaseda expone nociones básicas de Inés. / Noelia Brandón
RUBÉN FARIÑASLeón

«Tenemos que defender nuestra lengua, la de nuestros antepasados y la que ofrece el modo más afín de expresar nuestros sentimientos»

Boja, prestar, furrular, ruchar… y así hasta más de 10.000. Con las armas que ofrece un extenso y culto vocabulario trata de sobrevivir una lengua leonesa que está en peligro de extinción.

La Asociación L’Alderique pal estudiu y desendolque la Llingua Llïonesa así lo afirma porque «hay dejadez por parte de las autoridades, un ataque casi frontal diríamos; no se respeta la Carta Europea de las Lenguas ni los acuerdos del Estado con Organismos Internacionales. No se potencia la transmisión y el conocimiento y quien quiere estudiar lengua leonesa no puede hacerlo».

Los diminutivo en-in e –ina son sólo la desinencia de una vasta gramática donde la ‘L’ inicial se convierte en ‘LL’, la finalización en ‘O’ pasa a ser ‘U’ y los determinantes se apocopan para formar palabras.

Día Europeo de las Lenguas

Entre las acciones que se deberían emprender para conservar estas características sería editar libros en leonés e introducirlo en las escuelas como hizo la Concejalía de Cultura Leonesa en el Ayuntamiento de León hace algunos años.

Con motivo del Día Europeo de las Lenguas, Alicia Valmaseda ha recordado los orígenes de la lengua, que registra el primer documento escrito existente en la Península Ibérica en el 959 a través de la ‘Nodicia de Kesos’. Este texto habla de ‘bacillares’ para referirse a viñas, palabra que aún se conserva en el Páramo. «En mi casa conservo ‘hijuelas’, que son las escrituras donde aparece esta información».

El leonés se hablaba corrientemente en el Reino de León. «Los Fueros del corpus jurídico legionense están escritos en leonés, todos excepto el de La Coruña que está en gallego; cuando los nobles castellanos venían a la corte leonesa decían que tenían una lengua ruda porque tenían sonidos más fuertes».

Sin embargo, la falta de interés por parte de las administraciones ha arrinconado a esta histórica gramática que, según aseguran sus defensores, tiene en la Junta de Castilla y León a su peor enemigo

El enemigo del 'llïones'

«Todas las administraciones tienen parte de culpa pero la autonómica pilla más cerca. No les interesa porque todo lo que sea salirse del castellano es un ataque y, en realidad, el ataque es de ellos al diferente».

A pesar de que el leonés se sigue hablando en las provincias de la Región Leonesa, en Asturias y un dialecto de la misma en la zona mirandesa de Portugal, el paso de los años está llevando a vía muerta a esta la lengua. La debacle se inicia con el castellano, que fue arrinconando a otras lenguas, y la idea de ‘un pueblo, una lengua’, hizo que el aragonés por un lado y el leonés por otro se vieran más arrinconados que el catalán y el gallego.

Varias asociaciones culturales luchan por la supervivencia. Su objetivo es que los gatos sigan siendo ‘misis’, que los burros sean ‘buches’ y que los ‘pardales’ y ‘grajos’ sigan sobrevolando. En definitiva que la esencia de los antepasados leoneses y sus formas de hablar sigan existiendo a contracorriente de los nuevos tiempos.

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