¡Goodbye ULE!

La estudiante Erasmus Lina Puglia, durante su simpático discurso. /
La estudiante Erasmus Lina Puglia, durante su simpático discurso.

Los 255 alumnos Erasmus del segundo semestre de la Universidad de León se despiden de la ciudad con las amistades, los 'cortos' y lo aprendido en este tiempo

NACHO BARRIOleón

Escribir sobre la experiencia Erasmus sin haberla vivido requiere de un gran ejercicio de escucha. De sentarse, preguntarle al amigo que pasó aquel año tremendo en Bolinia y sacar conclusiones. A uno le tocará separar el grano de la paja, las innumerables farras de las fiestas con sentido y la abstinencia lectiva de los exámenes 'fáciles'. Como no podía ser de otra manera, este ejercicio requiere de grandes dosis de paciencia y de un punto de cariño, para no cortar la conversación antes de que la envidia se adueñe del que pone la oreja.

255 alumnos Erasmus se despidieron oficialmente de León en el Aula San Isidro del El Albéitar, en un acto que no por oficial careció de espontaneidad.

El vicerrector de Relaciones Internacionales, Roberto Baelo, trató de ser escueto y animó a los estudiantes a «vender León por el mundo contando lo que aquí habéis vivido».

Con la presencia del rector Juan Francisco García Marín, uno de los momentos culminantes fue el discurso de la italiana Lina Puglia. Con un castellano muy digno «aprendido gracias a escuchar reaggeton», como aseguró ante las risas del público, Puglia desterró mitos afirmando que en su estancia leonesa ha podido participar en el voluntariado ayudando al pueblo gitano. Aunque no faltó la fiesta, como atestiguaba la pose de alguno de los presentes, pertrechados de gafas de sol y botellines de agua.

Una despedida a seis meses maravillosos en los que León queda como un tatuaje indeleble en el alma. Porque León es cortos, Húmedo y fiesta... pero también una Universidad a tener en cuenta.

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