Así se comunican los jóvenes en las redes sociales para superar el control parental

Adolescentes con smarphones./Archivo
Adolescentes con smarphones. / Archivo

La mayoría de adolescentes hacen uso de un lenguaje en clave difícil de descifrar para los adultos

JOSÉ A. GONZÁLEZMadrid

Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp y muchas más tienen una edad mínima para su uso. Una limitación que varía entre los 13 y 16 años, dependiendo de los términos de cada una de sus plataformas.

Sin embargo, la realidad es muy distinta, ya que es muy frecuente encontrar a menores de 16 e, incluso, de 13 años con perfiles en estas redes sociales. Un mundo paralelo que los adolescentes navegan a la perfección y donde los padres luchan por proteger la intimidad y privacidad de sus hijos.

Una batalla por evitar y otra por salvaguardar que del mundo real se ha trasladado al virtual con la digitalización de los últimos años. Los más jóvenes evitan hacer coincidir a padres y amigos en el mismo lugar.

Esta es una de las razonas por las que los adolescentes se olvidan de Facebook y apuestan por Instagram. «Aunque, últimamente coinciden en Instagram con el auge de esta», señalan los expertos de Panda Security.

Community manager en potencia

Esta convivencia, los jóvenes la han visto como un modo de control y espionaje, por lo que las artimañas de adolescentes son ingeniosas «para expresarse libremente entre iguales, sin que sus padres se enteren de lo que realmente hacen», apuntan los expertos en seguridad.

En este sentido, muchos adolescentes tienen más de una cuenta en Instagram. Por lo general, tienen una pública y otra privada. «Se da una curiosa paradoja, puesto que la cuenta que ellos denominan pública suele tener muy cuidados los permisos de privacidad, para que solo puedan ver sus fotos personas conocidas. De esta manera, hacen que sus padres se queden tranquilos viendo las imágenes y vídeos que esperan ver», advierte Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager de Panda Security.

El público es un perfil dedicado a padres y círculo familiar, mientras que el privado «es más íntimo y personal», explican. En esta cuenta, sin embargo, olvidan los permisos de privacidad y se pueden ver cientos de perfiles abiertos, «porque gran cantidad de adolescentes siente la necesidad de sumar amigos en sus redes para sentir mayor aceptación social».

No obstante, ese trabajo de community manager prematuro lleva a algunos adolescentes a optar por una sola cuenta, pero con truco: publican en su perfil las fotos que sus padres «esperan ver», mientras que usan la sección de fotos y vídeos efímeros para hacer públicas sus últimas hazañas, gamberradas o noviazgos.

Biografías encriptadas

Si para los tuiteros, las biografías de sus perfiles en la red de microblogging eran un espacio abierto al ingenio, el espacio reservado a la descripción del usuario en Instagram es un reto criptográfico al nivel del antiguo Egipto.

Los adolescentes hacen uso de la amplia gama de emoticonos disponibles en iOS y Android aparentemente sin sentido, pero tiene una razón. «Pueden tener significados distintos, desde quiénes son sus amigos, a qué tribu urbana pertenecen, si tienen pareja o quién es el chico o chica que le gusta», puntualizan los expertos de Panda Security.

Así, aunque este chico tenga al máximo la privacidad de Instagram, se puede obtener mucha información sobre sus amigos si se buscan esos emoticonos en Google o en el propio campo de búsqueda de la red social.

«Si por ejemplo, la pandilla de un chaval usa el emoticono de una tortuga y un oso para identificarse, todos sus amigos también lo pondrán en su bío. Si además, tiene otro emoticono, por ejemplo un perro, ese es su pseudónimo en la pandilla y si tiene otro más, por ejemplo, un gato, lo más probable es que sea el de su novio/a o del chico o chica que le gusta», destacan.

Redes paralelas

Las cartas de amor pasaron a mejor historia con las notitas, éstas a su vez desaparecieron con los SMS. Whatsapp remató a estos y ahora asoma por la esquina nuevas apps para llamar la atención al o a la crush de turno, lo que se conoce como amor imposible o platónico.

El primer paso se dio con Ask.fm, aunque todos los focos se los lleva ThisCrush. Esta nueva red social es el universo idóneo para los ciberacosadores, ya que muchos menores la usan para insultar e incluso acosar a otros sin ser identificados.

Su funcionamiento es muy sencillo. Bajo los emoticonos que definen su biografía en Instagram aparece un pequeño link a ThisCrush, allí los adolescentes reciben respuestas, insultos y algún que otro halago a una pregunta que han compartido, especialmente, en las stories. ¿Y no has visto esa pregunta? Quizá porque esa historia efímera ha sido vetada al círculo íntimo y adulto del menor.

Las respuestas de la comunidad pueden llegar a ser sobrecogedoras, sobre todo, porque el perfil de ThisCrush no es privado. Es decir, cualquiera que tenga ese link puede entrar a comentar lo que quiera de forma anónima.

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