'Volar' sobre las aguas del Sena

El futurista vehículo cruza por delante de la Torre Eiffel durante las pruebas. / AFP

París prueba estos días los 'Sea Bubble', unos veloces taxis acuáticos no contaminantes antes de su entrada en servicio en primavera

PAULA ROSASCorresponsal. París

¿Desplazarse desde la Torre Eiffel hasta Notre Dame en hora punta en solo unos minutos? A partir de la próxima primavera, esta quimera podría convertirse en realidad gracias a los taxis acuáticos 'voladores' que estos días cruzan el Sena. Como si de un Uber naútico se tratara, los 'Sea Bubble', unas pequeñas embarcaciones eléctricas con conductor, podrían revolucionar los transportes parisinos. De momento, están en fase de pruebas.

El Ayuntamiento de París anda enfrascado desde hace años en una batalla contra los coches para frenar la contaminación y favorecer los transportes limpios. Se han cerrado y peatonalizado vías, abierto carriles bici y la ciudad se ha llenado de prácticos -y molestos- patinetes eléctricos. Pero pocos habían pensado hasta ahora en sacar provecho de una de las principales arterias de la ciudad, la auténtica vía rápida para atravesar París de este a oeste y que hasta ahora se reservaba al tráfico mercantil y a los cruceros turísticos: el Sena.

Los 'Sea Bubble' ya fueron presentados en la capital francesa hace dos años. Pero ha sido ahora cuando la prefectura de París ha dado luz verde a sus creadores, el francés Alain Thebault y el sueco Anders Bringdal, para experimentar, a lo largo de esta semana, su último modelo de embarcación que podría ser comercializado a partir de la primavera de 2020. Se trata de unos pequeños vehículos de cuatro plazas con aspecto futurista pero que, en lugar de ruedas, cuentan con unas láminas de fibra de vidrio que, cuando toma velocidad, lo elevan unos 50 centímetros por encima del agua, reduciendo el rozamiento hasta en un 40%.

El 'Sea Bubble' utiliza la tecnología del hidroala y para sus pruebas han sido autorizados a navegar a una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora. La prefectura de la región parisina se ha mostrado interesada por este medio de transporte «innovador» porque «no es contaminante, es silencioso y rápido», ha dicho su secretaria general, Magali Charbonneau.

Las baterías se encuentran, como en los coches Tesla, bajo el habitáculo, y contarán con una autonomía de entre 80 y 100 kilómetros. Las embarcaciones deberán volver de tanto en tanto a un embarcadero para recargar. Pero el servicio, aseguran sus creadores, será muy fácil de utilizar, y los usuarios podrán reservar sus viajes a través de una aplicación del móvil. «Estamos esperando la autorización para crear una línea comercial entre el este y el oeste para cruzar París cada mañana. Esperaremos aún seis meses pero, miren, no hay nadie en el río y tenemos que poder usar estas vías de agua», explica Thebault.

Cruzar desde Issy les Moulineaux hasta Bercy -el trayecto de pruebas- lleva entre 20 y 25 minutos en el taxi acuático, menos de la mitad de lo que se tarda en metro. El proyecto no solo interesa a aquellos que quieren ahorrar tiempo en los desplazamientos: los profesionales del turismo también han puesto sus ojos en la novedosa embarcación para ofrecer servicios más exclusivos a sus clientes. Por el momento, sin embargo, el 'Sea Bubble' queda lejos del alcance de muchos, ya que el precio de venta se estima en 200.000 euros.

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