La mayoría de las víctimas de violencia de género es asesinada en su casa sin haber denunciado

Traslado del cadáver de Ika Hoffmann, asesinada por su pareja este mes en Palma./Atienza / EFE
Traslado del cadáver de Ika Hoffmann, asesinada por su pareja este mes en Palma. / Atienza / EFE

El 81% de los casos sucedió en el domicilio de la mujer y en el 70% de los casos no había denuncia previa, asegura el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

La mayoría de las mujeres víctimas de la violencia de género convivía con su verdugo, no había denunciado y murió en su casa. Los datos divulgados por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género reflejan, por una parte, la normalización de la violencia cometida por los hombres contra sus parejas, y por otra, reafirman lo que ya señaló la Fiscalía en su más reciente Memoria: las que se atreven a romper el silencio y denunciar no tienen garantizada su seguridad por parte del Estados. Una espada y una pared para la mujer que sufre agresiones no siempre físicas, como parte intrínseca de su cotidianidad. La única buena noticia del informe es que entre 2016 y 2018 el número de mujeres asesinadas disminuyó un 11,2%

En ese trienio perdieron la vida en manos de sus parejas o exparejas 151 mujeres. El 30,5% había presentado una denuncia. «El porcentaje de mujeres asesinadas que habían denunciado previamente aumentó en tres puntos respecto al promedio de los últimos diez años», indica el estudio del Consejo General del Poder Judicial. Aunque la edad media de la mujer que había presentado denuncia previa fue de 38,3 años (una bajada de más de tres puntos con respecto al periodo anterior) la mayor tasa de denuncias (47%) la hicieron jóvenes entre 16 y 25 años. El 75% era madre y un 42% tenía a su cargo a un menor de edad, ya fuera con el mismo agresor o con otra pareja: 102 niños quedaron huérfanos. El dato de edad la mujer que denuncia se acerca al de las asesinadas, que se sitúa en los 43,5 años, «muy similar al del promedio registrado en periodos anteriores». En la mitad de los feminicidios la víctima tenía entre 26 y 45 años.

El 81% de las agresiones mortales ocurrieron en el propio domicilio, donde convivían él y ella en el 64,9% de los casos. «Casi la mitad de las que denunciaron (47,8%) vivía con su agresor», indica el desglose de la información obtenida de los procedimientos judiciales en toda España. «En cuanto al método empleado, el 46% de las muertes lo fue por arma blanca y el 20% por asfixia o estrangulamiento. Los golpes y golpes con objetos fueron causa de la muerte en el 13%, el mismo porcentaje en el que aparece el uso de arma de fuego».

Manto de silencio

El Observatorio también incide en una advertencia para aquellos que saben y no hablan. «El silencio de la víctima es un factor de riesgo para la vida de las mujeres maltratadas». Se debe, por tanto, concienciar a la víctima y a «toda la sociedad, de la necesidad de denunciar. Las víctimas de la violencia machista viven atenazadas por el pánico, que les impide denunciar por temor a represalias». Los datos del silencio: el entorno de la víctima presentó menos del 7% de las denuncias.

La vulnerabilidad de la mujer aumenta con la maternidad, la pobreza, la dependencia económica, la discapacidad o el embarazo. Son factores que «guardan relación con el elevado porcentaje de casos sin denuncia previa: el miedo atenaza a la víctima, que no denuncia para proteger a sus hijos».

Sobre los asesinos, el informe explica que un 47% fue detenidos, un 16,6% se entregó, el 22,5% se suicidó, el 13,2% se autolesionó (en una tentativa de suicidio) y el 0,7% huyó. Sobre los que luego se suicidaron, la edad media de los suicidas fue de 49,7 años: en el 50% de los casos tenían un vínculo matrimonial con la víctima y un 70,6% de ellos era de nacionalidad española», como la mayoría de victimarios.