El supremo poder de cortar cabezas

Cráneo íbero enclavado hallado en Ullastret./Museu d'Arqueologia de Catalunya / Visualforensic Froesch
Cráneo íbero enclavado hallado en Ullastret. / Museu d'Arqueologia de Catalunya / Visualforensic Froesch

La decapitación bélica y ritual, una constante de la antigüedad al mundo moderno, a examen en una muestra del Museo Arqueológico Nacional

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Desde que el mundo es mundo, la violencia acompaña y modula la evolución de las especies. Y desde luego la humana. Entre los 'sapiens', sus ancestros y sucesores, el símbolo máximo de poder no era arrebatarle la vida al enemigo. El poder supremo se ejercía y se celebraba cortándole la cabeza. Un gesto bélico, de poderío e intimidación, a menudo de fuerte componente ritual, que se repite en infinitud de etnias, tribus y culturas de todos los confines del globo. Se cortaron cabezas desde la antigüedad a la era moderna, desde las cavernas a la guillotina, y los íberos y celtas acreditaron notable pericia decapitadora.

Se puede constatar en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) que repasa esta macabra arte cisoria en 'Cabezas cortadas. Símbolos de poder', una más que curiosa exposición. En cartel hasta septiembre, examina el devenir de la cabeza como trofeo e interpreta su significado desde los albores de la historia. Presta especial atención a la cultura íbera y recrea con las últimas técnicas forenses el rostro de un joven guerrero decapitado hace mas de dos milenios.

Organizada por el Museu d'Arqueologia de Catalunya, la muestra reúne 61 piezas arqueológicas y etnográficas: de cráneos a monedas, pasando por cerámicas, exvotos o fíbulas. Se apoya además en recursos audiovisuales y científicos para desentrañar las raíces de esta radical práctica ritual y comprender su compleja dimensión cultural.

Reconstrucción facial de un joven guerrero a partir de otro cráneo hallado en Puig de Sant Andreu.
Reconstrucción facial de un joven guerrero a partir de otro cráneo hallado en Puig de Sant Andreu. / Museu d'Arqueologia de Catalunya / Visualforensic Froesch

Los cráneos más antiguos son de la Edad del Hierro, cuando cortar cabezas y atravesarlas con clavos era el pan de cada día, en especial en la cultura ibérica, sobre todo en el extremo noroeste de la península, y también en la celta, en Francia y centroeuropa. Los pueblos íberos más septentrionales trataban y exhibían públicamente las cabezas de sus enemigos derrotados a modo de trofeos. Lo hacían a veces en compañía de las armas capturadas, en una puesta en escena que reafirmaban el poder de los líderes tribales.

Esencia vital

No en vano, muchas culturas consideran que la cabeza concentra la esencia de la persona y desde la Prehistoria hay ejemplos de su conservación con fines mágico-religiosos en todo el mundo. «Mientras que la cabeza de un ancestro venerado se convierte en reliquia protectora, el enemigo es decapitado para apropiarse de su energía vital y exhibirlo con orgullo y para impresionar», apuntan los comisarios Gabriel de Prado y Carmen Rovira-Hortalá. «Ambas manifestaciones, en escenarios muy diferentes, no dejan de ser actuaciones que reafirman la identidad del grupo alrededor de una ideología», precisan.

Por primera vez se pueden ver en el MAN las 'cabezas-trofeo' halladas hace poco en la ciudad ibérica de Ullastret junto a las denominadas 'cabezas enclavadas' del poblado layetano de Puig Castellar, en Gerona. Son cráneos datados en el siglo III antes de Cristo atravesados por enormes clavos de más de 23 centímetros de longitud. A quién corresponden los cráneos, cómo murieron y si les enclavaron en vida o no, son algunas de las preguntas que responde la muestra.

La cultura íbera acreditó gran pericia decapitadora para exhibir como trofeo las testas de sus enemigos

El proceso de manipulación de las 'cabezas-trofeo', exigía primero eliminar las partes blandas internas y externas. Las partes superior, frontal y lateral de los cráneos muestran incisiones producidas por cuchillos y utensilios metálicos al cortar y desprender del cráneo el cuero cabelludo. El enorme clavo se adentraba desde la parte superior de la bóveda craneal hasta su base. Para evitar que se fracturase el 'trofeo' óseo, se rebajaba previamente una pequeña zona del hueso mientras estaba fresco, cortándolo o perforándolo.

El estudio de algunos de estos cráneos con las sofisticadas técnicas forenses de la policía científica y que difunden series como 'C.S.I.', ha culminado con la primera reconstrucción facial de un joven guerrero íbero, muerto entre los 16 y los 18 años, a finales del siglo III o principios del siglo II antes de Cristo.

«Desvelar la identidad de los pueblos pasa por conocer sus rituales, vinculados en muchos casos con la violencia, y el uso de la cabeza cortada como símbolo de poder», apuntan los comisarios. «La historia no es sólo la historia de los triunfadores, de los dominadores, de los supervivientes; la historia es, principalmente, la historia del sufrimiento del mundo», dejó escrito el pensador alemán Walter Benjamin.

Nueve museos han prestado piezas para esta muestra itinerante que llega al MAN tras su paso por el Museu d'Arqueologia de Catalunya en sus tres sedes de Ullastret, Barcelona y Girona y el Museu de Prehistòria de Valencia. El MAN contribuye con ocho piezas.