Uno de cada cinco españoles tiene vedado ser policía o militar por su enfermedad

Agentes de Policía Nacional durante su ceremonia de graduación./Manuel Bruque
Agentes de Policía Nacional durante su ceremonia de graduación. / Manuel Bruque

Las asociaciones de pacientes exigen al Gobierno que liquide ya las barreras que impiden a personas con VIH o psoriasis, a diabéticos y a celiacos ingresar en estos cuerpos

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

Las asociaciones de pacientes que representan a los diabéticos, los celiacos, las personas con el virus del VIH y a quienes tienen psoriasis se han unido para denunciar que estos enfermos, que son uno de cada cinco españoles, sufren desde hace décadas «una total discriminación laboral por parte de las administraciones», que les impiden acceder a la mayor parte de los empleos públicos vinculados a la seguridad solo por la dolencia que padecen.

La discriminación laboral se basa en unas ordenes ministeriales, con una antigüedad de entre 10 y 30 años, según los casos, que incluyen todas estas dolencias y otras más como motivo de exclusión para poder acceder a las Fuerzas Armadas, a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, a las policías locales y autonómicas, y a otros cuerpos como los bomberos o los funcionarios de prisiones, y que además sirven de guía y son secundadas en el veto por sectores privados como el de los guardias de seguridad, las azafatas de vuelo o los patrones de embarcaciones.

Las organizaciones explican que se trata de unas barreras laborales caducas porque, en las últimas décadas, los avances médicos y los tratamientos de todas estas dolencias, que padecen casi 10 millones de españoles, han minimizado los síntomas, han cronificado la enfermedad y han permitido que los pacientes lleven una vida absolutamente normal y que puedan desarrollar, también con normalidad, cualquier tipo de empleo, como respaldan los informes al efecto de las sociedades científicas de las cuatro patologías.

Por este motivo, Fede (diabéticos), Face (celiacos), Cesida, Trabajando en Positivo y Felgtb -pacientes con VIH- y Acción Psoriasis han enviado una carta a la nueva ministra de Política Territorial y Función Pública en la que le reclaman que «con urgencia», antes de que acabe el año, el Consejo de Ministros apruebe un real decreto con el que modifique las órdenes que regulan los cuadros de exclusiones médicas para el acceso a estos empleos públicos.

La modificación que le proponen a Meritxel Batet es la misma que el Ministerio de Sanidad ya recomendó en un informe elaborado este mismo año para terminar con la discriminación de los pacientes con VIH en el acceso a las fuerzas de seguridad del Estado y las fuerzas armadas. Que el diagnóstico, la enfermedad que padece, no pueda ser motivo para excluir a nadie de un empleo público, sea el que sea, y que, en todo caso, sea la valoración clínica de cada uno de los aspirantes que superen las pruebas la que indique si está o no capacitado para ejercer esa función o profesión.

Buscan «políticos valientes»

Andoni Lorenzo, presidente de FEDE, que fue la organización que comenzó hace ya cuatro años esta campaña contra las exclusiones, recuerda que tienen el apoyo de todas las sociedades médicas y que tanto el Congreso como el Senado ya han reclamado al Gobierno con la unanimidad de todos los partidos que termine con esta discriminación. «Hasta ahora todo son buenas palabras, pero no se ha hecho nada», lamentó, antes de concluir que «lo único que necesitamos son políticos valientes». Lorenzo, con el asentimiento de los demás, avisó de que, si el diálogo no da resultados inmediatos, sus siguientes pasos serán la vía judicial y las manifestaciones en la calle.

En la carta enviada a Batet, cada colectivo detalla a la ministra cómo los avances médicos han convertido en «injustificadas» las viejas exclusiones del empleo público. Los enfermos de VIH recuerdan que el riesgo de contagio laboral es inexistente. Han cronificado su dolencia con la simple ingestión de uno o dos pastillas diarias y gracias a los antirretrovirales su carga viral es tan baja que no puede contagiarse a nadie, en el 80% de los pacientes ni siquiera en contacto sexual. Los diabéticos indican que los actuales tratamientos de insulina, con los que el enfermo es autosuficiente, les permiten hacer las mismas actividades que a cualquiera. Los celiacos aclaran que su única necesidad para preservar la salud es tener una dieta sin gluten y que preparar estos menús es algo muy sencillo, más en organizaciones que ya ofrecen alimentos 'halal' o 'kosher' sin problemas a miembros musulmanes o judíos. Los enfermos de psoriasis relatan que su dolencia no es contagiosa ni limita su actividad y que, además, las nuevas terapias mantienen los síntomas bajo control.

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