Recuperan los planos originales del autogiro, desaparecidos hace 20 años

Una de las imágenes recuperadas. /Policía Nacional
Una de las imágenes recuperadas. / Policía Nacional

La Policía localizó los diseños de De la Cierva, las patentes y 145 fotografías del invento ocultos en la casa de un familiar, en la costa murciana

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La Policía Nacional ha recuperado, en una vivienda de Santiago de la Ribera, una población costera murciana, un tesoro que llevaba 20 años desaparecido. La mayor parte de las imágenes y la documentación originales sobre una de las principales invenciones españolas de toda la historia: el autogiro que diseño a mediados de los años veinte del pasado siglo el aviador e ingeniero murciano Juan de la Cierva y Codorníu. Una documentación con valor incalculable.

En la casa ubicada junto al Mar Menor los agentes localizaron el miércoles pasado cinco legajos con 145 fotografías originales del autogiro, con los planos, los proyectos y anteproyectos, y los ensayos del aparato que el ingeniero realizó entre 1920 y 1923 y que dieron a luz al precedente más directo del helicóptero. La colección recuperada la completan también patentes manuscritas del invento y una amplia documentación sobre todo el proyecto.

Todo este fondo documental insustituible, protegido tanto por leyes estatales como autonómicas, desapareció en 1998 junto al resto del archivo de la Fundación Juan de la Cierva, que aglutinaba el legado del padre del gran inventor, que fue ministro de Gobernación, Guerra, Hacienda y Fomento durante el reinado de Alfonso XIII, el bisabuelo del actual Rey. Todo apuntaba a que el autor de la desaparición fue un familiar de los De la Cierva y secretario de la fundación.

El primer paso para recuperar los documentos del autogiro se dio en diciembre pasado, cuando la Policía Nacional logró localizar los 938 legajos, contenidos en casi 500 cajas, que componían el grueso de los documentos del exministro. Sin embargo, los expertos constataron que faltaban todos los documentos relativos al invento de su hijo, de los que se tenía constancia porque en 1985 fueron inventariados por la Universidad de Navarra.

El juez instructor ordenó un registro en una de las viviendas del secretario de la fundación, en el barrio de Serrano de Madrid, de donde salió la pista para que los investigadores llegasen hasta el escondite de Santiago de la Ribera.