Prisión permanente revisable por matar a puñaladas a su pareja discapacitada

Prisión permanente revisable por matar a puñaladas a su pareja discapacitada

El condenado ha reconocido que actuó por un «calentón»

J.V. MUÑOZ-LACUNAToledo

 

La Audiencia Provincial de Toledo ha condenado a prisión permanente revisable al marido de una discapacitada, Cristina Martín, a la que mató a puñaladas por un «calentón», según relató durante el juicio. El ahora condenado, José Rafael García Santana, también ha perdido la patria potestad de su hija, de 6 años, y se le condena, asimismo, a indemnizar a los padres de su pareja con 300.000 euros. La resolución judicial recoge el veredicto del jurado popular, formado por cinco mujeres y cuatro hombres, que le consideraba culpable de un delito de asesinato y le aplica las circunstancias agravantes de parentesco y superioridad pues su esposa, aquejada de la enfermedad de Menier o «huesos de cristal», se veía obligada a utilizar una silla de ruedas al tener reconocido un grado de discapacidad del 85 por ciento.

 

Mala relación

 

Tras hacerse pública esta sentencia este miércoles, la hermana de la fallecida, Pilar Martín, afirmó que la familia se siente «aliviada, sobre todo porque la niña queda protegida». Los hechos ocurrieron en febrero de 2017 en el domicilio familiar de Mora (Toledo) en presencia de la madre de Cristina. El ahora condenado, José Rafael García Santana, asestó tres puñaladas a Cristina que resultaron mortales después de que la víctima ocupara el único cuarto de baño de la vivienda, lo cual molestó al marido.

Durante el juicio, José Rafael, de origen canario, relató que había conocido a su esposa a través de Internet y admitió que su relación se había deteriorado con el paso del tiempo después de que asumiera el negocio de distribución de bebidas de su suegro que calificó de «ruinoso». También indicó que Cristina sufría «episodios de extrema violencia», lo que desmintieron sus familiares, y que él había estado ingresado en varias ocasiones en clínicas psiquiátricas sufriendo depresión en el momento de ocurrir el crimen. «Fue un error garrafal, no ero dueño de mí y merezco estar en la cárcel por ello aunque las cosas no ocurren porque sí», señaló durante el juicio en el que la fiscalía solicitó para él la prisión permanente revisable a la que ahora ha sido condenado.