«Las personas protegen lo que aman»

Dean Schneider se ha hecho famoso por sus vídeos jugando, alimentando y abrazando a animales salvajes, que graba para concienciar sobre la protección de la vida silvestre

Dean Schneider con uno de los leones de la reserva Hakuna Mipaka.Dean Schneider / Dean Schneider
Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Se llama Dean Schneider y nació en el país del Toblerone. El mejor país del mundo, según el ranking Best Countries 2019, y el cuarto más rico: Suiza. Creció en el seno de una buena familia y tuvo una infancia feliz. Estudió finanzas y a los 21 años se hizo emprendedor y creó su propia empresa de planificación financiera. Al tercer año ya tenía media centena de empleados a su cargo. Entonces, un viaje a Sudáfrica, que organizó como incentivo para premiar a los mejores trabajadores de su compañía, le cambió la vida. «Allí tuve la oportunidad de acercarme a algunos de los animales más salvajes de nuestro planeta, y en ese momento me di cuenta de cuál era mi misión en este mundo. No era volverme rico dirigiendo una compañía financiera, sino llevar a todos esos fascinantes animales a los corazones de las personas, consiguiendo que los amen y los protejan», rememora Schneider.

Siempre le habían fascinado los animales, una pasión inspirada principalmente por Steve Irwin, el zoólogo australiano conocido como el «cazador de cocodrilos». «Él me enseñó a amarlos», dice el joven suizo. Pero nadie se podía imaginar que este amor le llevase a dejarlo todo y a hacer las maletas para dedicar su vida a ellos. Estaba decidido a cambiar el mundo. «¡Al principio me llamaron loco! Nadie realmente creyó en mí, pero cuando el proyecto fue tomando forma, mi familia y mi novia fueron los primeros en apoyarme. A ellos les siguieron otros muchos, cuanto más exitosa se iba haciendo mi causa», explica.

Su idea era crear Hakuna Mipaka, una reserva de 360 hectáreas que alberga a algunos de los animales más salvajes del mundo, tras haber sido rescatados de un mal cautiverio, donde les maltrataban o criaban solo para atracciones turísticas. Entre ellos están Dexter (león), JayJay (mono) o Chukie (hiena), famosos en las redes sociales gracias a los vídeos que sube Schneider abrazándolos, cuidándolos, alimentándolos o jugando con ellos.

Youtube, Instagram y Facebook han sido sus trampolines para darse a conocer en todo el mundo. Actualmente, tiene más de 8.000 suscriptores en su canal de Youtube, alrededor de 650.000 seguidores en Instagram y casi 44.300 en Facebook. «El auge de mi popularidad en las redes se produjo durante la noche. Supongo que algunos de mis videos llegaron a la página del explorador de Instagram y en varios países los periódicos y los canales de televisión empezaron a hablar sobre mí», dice Schneider. A día de hoy, su perfil es uno de los que más está creciendo en seguidores en la plataforma.

En una de sus últimas 'historias' explicaba a sus seguidores que utilizaba las redes sociales para «hacerse famoso», algo que puede sonar presuntuoso pero que en su caso está totalmente justificado. «La visibilidad que me dan las redes sociales significa mucho para mí. Para llevar mi mensaje a todo el planeta necesito la atención, ¡solo así podré llegar a la mayor cantidad de personas posible!», aclara Schneider. «Creo que mi trabajo hace una declaración firme sobre el poder positivo de las redes sociales. Mis vídeos son inspiradores y educativos; en ellos muestro en qué condiciones deben vivir estos animales, hablo sobre la problemática de la caza furtiva, el tráfico ilegal y otros problemas con los que nuestra querida vida silvestre tiene que lidiar», añade.

Para él, la mejor recompensa a su trabajo en la reserva es «ver cómo mis videos tienen un impacto positivo en la gente. Hay personas que incluso me escriben contándome cómo se han enamorado de ciertas especies de animales que ni siquiera conocían antes o que antes no les gustaban»; mientras que lo peor es «¡el trabajo de oficina y los 'haters'!».

¿Echa de menos Europa? «No voy a mentir, echo de menos algunas cosas, pero como sigo mi pasión y vivo la vida de mis sueños, puedo lidiar con ello bastante bien». Además, si él no vuelve a casa, su casa viene a él. «Mis amigos no me han visitado todavía, ¡pero mi familia ya ha venido algunas veces!» Sin planes a corto plazo de dejar la reserva, por ahora se quedará junto a sus amigos peludos de cuatro patas trabajando para conseguir su objetivo. «Creo que las personas protegen lo que aman. Por ello, si podemos hacer que la gente comience a respetar y apreciar a los animales, podemos hacer un cambio global para proteger la vida silvestre del planeta», concluye.