El Monasterio de Montserrat condena a un monje por presuntos abusos a un menor en 1998

Imagen de archivo del Monasterio de Montserrat./Efe
Imagen de archivo del Monasterio de Montserrat. / Efe

Aseguran que el monje «dio siempre una versión diferente de los hechos»

EUROPA PRESSBarcelona

El Monasterio de Montserrat (Barcelona) ha condenado los presuntos abusos sexuales realizados por uno de sus monjes a un menor en 1998 y ha mostrado «su compromiso para luchar en contra de estas actuaciones tan execrables, especialmente en el seno de la Iglesia», en un comunicado este sábado.

Esta reacción se ha producido en respuesta a las informaciones publicadas según las cuales los dos últimos abades encubrieron los presuntos abusos de uno de sus monjes y no tomaron ninguna medida, más allá de trasladarlo de centro sin informar al resto de frailes sobre los motivos, ni lo notificó al Vaticano.

El monasterio ha reiterado su «condena más absoluta de los abusos cometidos contra menores» y ha trasladado su apoyo a las víctimas y su voluntad de actuar con transparencia.

Además, ha explicado que el monje, Andreu Soler, «dio siempre una versión diferente de los hechos» denunciados por Miguel Ángel Hurtado -que fue presuntamente víctima de abusos cuando tenía 17 años y formaba parte del grupo scout católico Servei Escolta de Montserrat, cuyo responsable era Andreu Soler- y ha sostenido que el monasterio siempre ha deseado ayudar al presunto agredido.

El comunicado también recoge que el monasterio «no tiene conocimiento de ninguna otra denuncia contra Andreu Soler» y ha pedido perdón por todo en lo que no haya estado a la altura de las expectativas, ha dicho.

Traslado del monje

El Monasterio de Montserrat ha detallado que su abad, Josep Maria Soler, mantuvo varias reuniones con Miguel Ángel Hurtado y su familia y que, como medida preventiva, a finales de 2000, «apartó de toda actividad pastoral y de contacto con jóvenes al presunto agresor y lo destinó a la casa dependiente de 'El Miracle'».

El comunicado dice que Hurtado envió una carta en 2003 al abad en que afirmaba «que después de haberlo hablado con su familia no querían denunciar los hechos, que no quería mantener aún una entrevista con el abad y pedía una ayuda económica para pagar su terapia psicológica, la de su madre», y que además la presunta víctima pidió al abad una aportación económica a una entidad de ayuda a los jóvenes que han sufrido abusos.

El monasterio ha explicado que accedió a dar ese apoyo económico -de 8.600 euros, incluidos los honorarios de la abogada de Hurtado- y que «la gestión del pago se hizo a través del abogado del monasterio y la abogada» del presunto agredido, ya que este se negaba a reunirse con el abad, según el monasterio.

En los años siguientes «hubo varias llamadas telefónicas entre el monasterio y la familia de Hurtado para interesarse por su evolución», relata el comunicado, que concreta que en 2004 tuvo lugar la primera entrevista personal entre el abad y Hurtado.

En este encuentro, el abad «le pidió nuevamente perdón por el daño que se le hubiera podido causar» y se puso a su disposición para lo que pudiera necesitar.

En 2008, el monje acusado de presuntos abusos murió tras haber vuelto al Monasterio de Montserrat por enfermedad grave.

Reuniones con el abad

Hurtado contactó de nuevo con el monasterio en 2011 y 2015 y se entrevistó con el abad, y «le expresó su malestar por un libro de 2007 promovido por los antiguos miembros del Servei Escola de Montserrat y publicado por la editorial de la abadía», uno de cuyos autores era Andreu Soler, y en él se elogiaba su labor educativa de la entidad.

Entonces, el abad «pidió disculpas y le explicó que las publicaciones funcionan autónomamente por lo que tuvo conocimiento de la publicación del libro con posterioridad», tras lo que Hurtado pidió la retirada de esta publicación, a lo que el abad aceptó.

Además, en esta reunión Hurtado devolvió al abad «dinero de la ayuda económica que se le había dado», con el que se realizó un donativo a la Fundación Vicki Bernadet y la Cruz Roja.

A principios de 2016, el abad Josep Maria Soler escribió una carta a Hurtado para informarle de las medidas tomadas a raíz de su última conversación, y donde le informaba que «se habían retirado del mercado todos los libros que aún había de esta publicación».

Ese mismo año, en una entrevista personal, el abad informó de esta situación en la Congregación para la Doctrina de la Fe, institución responsable de estos asuntos a la Santa Sede.

 

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