Los jesuitas de Cataluña quieren limpiar un pasado oscuro con los abusos a menores

Arturo Sosa, general de los jesuitas, con el papa Francisco./
Arturo Sosa, general de los jesuitas, con el papa Francisco.

La ocultación de casos y las condenas de un profesor y un seminarista llevan a la congregación a realizar una investigación exhaustiva de los últimos 60 años, la primera España de esta naturaleza

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Los jesuitas de Cataluña han sido la primera congregación española en dar el paso de investigar todos los casos de abusos sexuales que hayan podido ocurrir en su seno y en sus centros educativos en los últimos 60 años. «Nos preocupa la necesidad de asegurar una memoria fiel y honesta del pasado y de responder a posibles víctimas. Movidos por esta misma preocupación hemos decidido emprender una investigación más sistemática», explicaron ayer los jesuitas en un comunicado.

El caso que ha provocado esta decisión es el de Luis Tó González, profesor del colegio Sant Ignasi de Barcelona. En 1992, este docente, sobre el que durante años pesaron sospechas de pederastia, fue condenado a dos años de cárcel por abusar de una niña, pero no entró en prisión por no tener antecedentes y fue enviado por la congregación a Bolivia, donde falleció en 2017, según ha publicado El País.

Los jesuitas han declarado que fue un error no abrir un proceso canónico y «no se valoró bien la gravedad de los hechos». Y es que en 1992, cuando fue condenado, la dirección y los padres defendieron al profesor condenado e incluso se le hizo un homenaje antes de marcharse al país latinoamericano. «Revisando este caso, ante las preguntas planteadas, somos conscientes de que la actuación ante casos de abusos no ha estado a la altura», han admitido los jesuitas.

Pero no fue la primera vez que la pederastia puso contra las cuerdas a los jesuitas de Cataluña. En 2006, un hombre de 66 años que había sido profesor de educación física de la Escuela Técnica Profesional del Clot de Barcelona (ETP-Clot), gestionada por esta congregación, entró en prisión tras ser detenido por posesión de pornografía infantil con menores. El arrestado, que después de ser profesor pasó a trabajar en la secretaria del colegio, invitaba a los adolescentes a subir a su domicilio ofreciéndoles regalos o invitándolos a jugar a la consola.

Violación a un menor discapacitado

En 2010, un seminarista de los jesuitas fue condenado a siete años de cárcel y 30.000 euros de pena por violar a un menor discapacitado en L'Hospitalet de Llobregat cuando asistía a clases de refuerzo en la parroquia de Bellvitge. Allí, le obligaba a quitarse la ropa, le practicaba tocamientos y lo penetraba analmente.

Previamente, los jesuitas de Cataluña habían intentado poner diques contra la pederastia. Desde el 2008 llevan a cabo programas de formación y prevención en sus comunidades educativas, entre familias, alumnos y profesores «para prevenir, detectar y gestionar casos de abusos o conductas inapropiadas».

«Este trabajo nos da la convicción de que nuestras escuelas en el presente son espacios seguros en los que se toman medidas y se implementan todos los programas a nuestro alcance para trabajar por la protección de los menores». Pero como admitían, la «asignatura pendiente» era el pasado, y de ahí el anuncio de ayer.

«La tolerancia cero ante los abusos, promovida desde muchas instancias de la sociedad y de la Iglesia en los últimos tiempos, es incuestionable para nosotros», señalaron en su comunicado los responsables de los colegios jesuitas de Cataluña.

 

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