Investigan el robo de 123 crías de tortugas en las islas Galápagos

Tortuga gigante de las islas Galápagos./
Tortuga gigante de las islas Galápagos.

Fueron sustraidas en una zona de cría en cautividad en la que no existen medidas de seguridad

COLPISA / AFPQuito

La autoridad ambiental de Ecuador está tras la pista del singular robo de 123 crías de tortugas terrestres gigantes que fueron sustraídas de un centro medioambiental de las islas Galápagos, Patrimonio Natural de la Humanidad. El Parque Nacional Galápagos (PNG) denunció ante la Fiscalía la «sustracción de un total de 123 tortugas de las especies Chelonoidis vicina y Chelonoidis guntheri», indicó el Ministerio del Ambiente en un comunicado. Las tortugas eran criadas en cautiverio en el centro 'Arnaldo Tupiza' del PNG en la isla Isabela, la mayor del archipiélago en el Pacífico ecuatoriano.

El diputado por Galápagos (a 1.000 km frente a la costa), Washington Paredes, denunció el jueves el robo cometido el martes, en unas instalaciones que «no tienen protección. No hay cámaras de seguridad, las tortugas están ahí, si alguien se quiere meter a robar en la noche lo hace». El centro de cría 'Arnaldo Tupiza' fue creado en 1993 en la isla Isabela y posee un área de dos hectáreas para la reproducción de tortugas gigantes de las especies Chelonoidis vicina y Chelonoidis guntheri. En esa isla habitan cinco de las doce especies de tortugas gigantes terrestres de Galápagos, todas protegidas al estar en peligro de extinción.

Paredes sostiene que el robo de animales en Galápagos «no es por primera vez, esto es repetitivo, eso ya sucedió en el año anterior con las tortuguitas que se encontraron en el Perú». En junio pasado, Ecuador repatrió a 26 ejemplares, de entre tres y cinco años de edad, de tortugas terrestres gigantes originarias de Galápagos que fueran retenidas en Perú en un presunto caso de tráfico internacional de animales.

Galápagos es parte de la reserva de la biósfera del planeta y uno de los ecosistemas más frágiles con flora y fauna únicas en el mundo. El archipiélago sirvió de laboratorio al naturalista inglés Charles Darwin para desarrollar la teoría sobre la evolución de las especies.

Las tortugas gigantes, que dan su nombre a la provincia insular, llegaron hace tres o cuatro millones de años a esa región volcánica en el Pacífico. Se cree que las corrientes marinas dispersaron a sus ejemplares por las islas, y que fue así como se crearon 15 especies diferentes -de las cuales tres están formalmente extintas-, adaptadas cada una a su territorio.

El otro lugar en el mundo donde sobrevive otra especie de tortuga gigante terrestre es en la isla Aldabra, en el océano Índico.

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