Mar Romera: «Los profesores que no están motivados deberían salir de las escuelas»

Mar Romera junto a un estracto de la portada de su libro 'La escuela que quiero'./Destino
Mar Romera junto a un estracto de la portada de su libro 'La escuela que quiero'. / Destino

La profesora y pedagoga resalta la importancia de los docentes y los padres en la educación de los niños en su nuevo libro, 'La escuela que quiero'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

La profesora y pedagoga Mar Romera (Heidenheim, Alemania, 1967) propone una educación en la que el protagonismo principal lo tengan los niños; después de ellos, los profesores y los padres, y al final, los políticos. La maestra granadina, un referente de la educación en España, publica 'La escuela que quiero' (Destino).

Romera cree que la pedagogía del siglo XXI necesita un nuevo enfoque. «Educamos desde pequeños a nuestros hijos pensando en que el objetivo debe ser que saquen buenas notas en la universidad, cuando en el futuro, lo más importante para que sean personas competentes es que desarrollen la capacidad de interpretar la información y de adaptarse a los cambios», cuenta.

Esta adaptación no pasa necesariamente por una educación basada en las nuevas tecnologías, opina Romera. «Tienen que formar parte del acto de la educación, pero no pueden sustituir a los referentes humanos. No podemos expulsar de las aulas la literatura o el arte. La tecnología es importante, pero los docentes lo son mucho más», afirma. «Un niño con un artefacto digital puede aprender los colores, pero no así no se respeta su proceso de madurez. Para madurar, necesita tiempo, jugar, tratar con iguales... Y el siglo XXI nos ha robado a los iguales y nos ha robado el tiempo», indica.

En su opinión, «los profesores que no estén motivados no deberían estar en las escuelas». «La formación universitaria de magisterio debe cambiar y la sociedad tiene que querer y respetar mucho a los profesores», subraya.

La autora incide en la necesidad de que los padres tomen conciencia de su papel en la educación de los niños, más importante que el de la escuela. «Los hijos van a ver y a escuchar siempre a sus padres, que deben ser sus referentes seguros, no sus amigos, poniendo límites y normas basados en el respeto y en el amor incondicional», subraya. Los pequeños no tienen que estar «ni sobreprotegidso ni sobreestimulados», dice Romera, que aconseja a los padres algo muy sencillo a la hora de buscar un colegio para sus hijos: «El que esté más cerca de casa. Vivimos una época de marketing y las escuelas no son ajenas a ello. Todas quieren estar arriba en los rankings y se ponen en venta, vendiendo, a su vez, recursos que no son importantes».

En el debate de los deberes, la posición de Romera es clara: «No se puede decir que no a los deberes por decreto. Tenemos que hacer que la escuela sea tan estimulante que lo que ocurra ahí lo cuenten luego a los padres en casa y al revés, que lo que ocurra en casa lo cuenten en la escuela. De esta manera, los niños van a pedir siempre más información y van a querer aprender sin deberes».

Los políticos, afirma Romera, tienen «muy buenas intenciones», admite, pero se preocupan «por buenos resultados y estadísticas». «Pero lo que debemos mirar de verdad es que ningún niño se quede fuera del sistema, aunque tenga necesidades especiales: en ese caso, hay que proporcionarle lo que necesite. Cuando un alumno fracasa, es el sistema el que está fracasando», agrega. ¿Consenso entre los partidos para las leyes educativas? «Es imprescindible, aunque muy difícil de conseguir. No podemos pedirles consensos cuando nosotros, los ciudadanos, no somos capaces de llegar a casi ningún acuerdo porque estamos perdiendo la capacidad de escuchar», subraya.

 

Fotos