El Congreso pide que aumente el plazo de prescripción de los abusos a menores

Dibujo de un niño que ha sufrido abusos por parte de sus padres. /Vicens Gimenez
Dibujo de un niño que ha sufrido abusos por parte de sus padres. / Vicens Gimenez

El pleno reclama un cambio del Código Penal para que la caducidad del delito no empiece a contar hasta que la víctima tenga 30 años

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El Congreso pidió este martes al Gobierno que impulse una reforma del Código Penal para dificultar al máximo que los abusos y agresiones sexuales a menores queden impunes en España, como ahora ocurre en muchas ocasiones.

El pleno de la Cámara baja respaldó una proposición de Esquerra Republicana que reclama que el periodo de prescripción de estos delitos no empiece a computarse hasta que las víctimas cumplan los 30 años. Recibió el apoyo de PSOE, Unidos Podemos, PNV, PDeCAT y de miembros del Grupo Mixto. Si el Gobierno aborda la reforma que le reclama el Parlamento, la misma que ya se aplica en Alemania, los pederastas tendrán mucho más díficil ver cómo el simple paso del tiempo les libra de toda responsabilidad penal, ya que podrán ser investigados con eficacia por delitos cometidos varias décadas antes. En la actualidad, la prescripción por los abusos y las agresiones a menores comienza a contabilizarse desde el momento en que el atacado cumple los 18 años.

Si se tiene en cuenta que en España los abusos prescriben (dejan de ser perseguibles) entre los 5 y 10 años y las agresiones entre los 10 y los 15 años, en la actualidad estos ataques no caducan para la justicia hasta que las víctimas tienen entre 23 y 33 años, dependiendo de la gravedad del delito. Si se produjese el cambio legal reclamado, los mismos delitos podrían ser perseguidos por los tribunales, según el caso, hasta que los damnificados tengan entre los 35 y los 45 años.

Teniendo en cuenta que hasta en el 80% de las ocasiones estos abusos o agresiones se producen en el ámbito familiar o en el entorno más próximo del menor, los expertos indican que las víctimas tienen una gran dificultad para denunciar, bien por la dependencia económica o emocional de su agresor, bien por el bloqueo psicológico sufrido como consecuencia de la experiencia traumática que han vivido.

Así, la ampliación del periodo de prescripción de los delitos es fundamental para evitar la impunidad de estos ataques. Los estudios más sólidos indican que el 20% de las víctimas de esta clase de delitos no lo cuenta nunca, que menos de un tercio denuncia los hechos durante la minoría de edad, y que la mayoría tarda una media de dos décadas en dar el paso y señalar públicamente a su agresor.

 

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