Empieza la lucha para quitar la palabra «disminuidos» de la Constitución

La activista por los derechos de las personas con discapacidad, Vicky Bendito, en Madrid./Alberto Ferreras
La activista por los derechos de las personas con discapacidad, Vicky Bendito, en Madrid. / Alberto Ferreras

La activista y periodista Vicky Bendito ha iniciado una campaña para reemplazar ese término peyorativo por «personas con discapacidad»

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

En la vida de Vicky Bendito hay dos momentos claves, que la sacudieron como si metiera el dedo en un enchufe. El primero sucedió después de estropearse el audífono retro-auricular que utilizaba hace una década. Al comprar uno nuevo, observó que, en vez de dos posiciones de uso ('on / off') tenía tres. La adicional se marcaba con una letra T. En las instrucciones nada decía. Preguntó y le dijeron que era para hablar por teléfono.

Bendito tiene 47 años, nació con el síndrome Treacher Collins y es sorda. Hablar por teléfono era una posibilidad que no se había planteado. Investigó y encontró otro dato: existe algo llamado «lazo magnético», que permite escuchar aquello que salga del móvil. Un cable que se conecta al aparato y se coloca alrededor del cuello. Lo compró por 35 euros. Se sentó en la Plaza Santa Ana de Madrid, enchufó los dispositivos, puso 'Deep into the forest' de Michael Nyman, banda sonora de la película 'El piano'.

Empezó a llorar. «Por primera vez escuché la música con nitidez y limpieza», recuerda. «Me doy cuenta de que existen tecnologías que no se utilizan para la inclusión social. Empiezo a entender las barreras que he tenido que superar sin ser consciente, por instinto de supervivencia, en un entorno hostil que no era accesible para mí». Hoy Bendito tiene dos implantes osteo-integrados, patentados en los años 70 pero de los que su médico recién le habló cuando ya era adulta.

La segunda sacudida la vivió cuando ejercía su oficio de periodista, graduada en la Universidad Complutense. «Se celebraba el aniversario de la Constitución y en el Congreso nos ofrecieron participar en el vídeo conmemorativo con la lectura de un artículo», asegura Bendito. «Yo elegí el 49, dedicado a las personas con discapacidad. No lo había leído, pero sabía que existía. Cuando empecé, me encontré con la palabra 'disminuido'. Me sorprendió y terminé de leerlo así, sorprendida. Aquella palabra se me quedó en la mente». Disminuido: «Que ha perdido fuerzas o aptitudes, o las posee en grado menor a lo normal», define la Real Academia. «No, el concepto que tengo de mí misma no es la de una persona que posee fuerzas o aptitudes menores de lo normal, como lo define la RAE».

Ahora Bendito presenta una propuesta para quitar esa palabra de la Constitución, y sustituirla por «personas con discapacidad». Lo hace de dos formas. Una, a través del contacto con comisiones parlamentarias y, otra, con una recogida de firmas, de las que ya lleva cerca de 80.000, principalmente a través de la plataforma Change.org, bajo el lema «Soy sorda, no disminuida, aunque lo diga la Constitución».

Evolución social

En su demanda, dirigida expresamente a la ministra Carmen Calvo, Bendito sostiene que «el lenguaje contribuye a la normalización y a la inclusión. Difícilmente podemos avanzar en los derechos de las personas con discapacidad cuando nuestra Constitución emplea un término tan negativo» y solicita su reforma con celeridad. «La diferencia entre una y otra forma de llamarnos es la connotación», explica Bendito. «En la actual nos cosifican y deshumanizan. Yo soy, primero, persona».

Las palabras deben utilizarse con la exactitud de sus significados, pide Bendito, acostumbrada a leer los labios. «Me han llamado 'persona con capacidades diferentes', un eufemismo para disfrazar la realidad», mantiene. «Se suele confundir 'discapacidad' con 'incapacidad', pero las personas que sufren lo primero pueden estudiar y trabajar, sólo hace falta que el entorno sea accesible. Y la accesibilidad es un derecho fundamental, refrendado por España ante la ONU. Ahora, la Constitución debe reflejar la evolución del país, en el que hemos pasado de 'inútiles' a personas de pleno derecho. A mí nada me ha impedido ser adulta y tener mi propia vida». Bendito sueña con que le digan mañana que hay una propuesta de ley que recoge su petición y que se someterá a votación en septiembre.

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