Decenas de familias españolas esperan en Kiev el registro de sus bebés

Decenas de familias españolas esperan en Kiev el registro de sus bebés
EFE

Dependen de que el Consulado de España reconozca la paternidad de los niños nacidos por gestación subrogada

EFEMoscú

Decenas de familias españolas esperan en Kiev que el Consulado de España registre el reconocimiento de paternidad de sus bebés nacidos por gestación subrogada, un trámite que puede llevar más de tres meses, afirmó hoy Ana Reyes Rodríguez Terán, una de las afectadas.

«Están dando cita en el Consulado para el mes de abril», dijo en conversación telefónica con Efe Ana, que habla en representación de una veintena de familias que llegaron a Ucrania a través de los servicios de Interfertility, una agencia de gestación subrogada.

Ana afirma que en total son en torno a un centenar las familias españolas que se encuentran en esta situación de espera por la lentitud del trámite, lo que les supone un enorme coste económico, además del riesgo de perder el trabajo y de trasgredir las normas de estancia en Ucrania.

«Antes daban cita cinco días a la semana y ahora solo dos», se quejó la mujer, que añadió que la tardanza del trámite deja a las familias en una situación de gran vulnerabilidad, ya que pueden permanecer legalmente en Ucrania solo 90 días.

Explicó que llegó a Ucrania el 7 de diciembre y su hija, de gestación subrogada, nació el 19 diciembre y que tiene cita en el consulado para 18 de marzo.

«Yo estaría fuera de plazo, estaría ilegalmente en Ucrania», dijo Ana, que añadió que tras el registro del reconocimiento de paternidad aún hay que esperar tres semanas, el tiempo que tarda en llegar la valija diplomática, para recibir el pasaporte del menor y poder regresar a España.

Agregó que todo este tiempo los padres, que son la figura clave para que los menores puedan obtener la ciudadanía española y, con ella, el pasaporte, permanecen en Ucrania con excedencias, vacaciones acumuladas o gracias a la buena voluntad de las empresas que les mantienen el sueldo.

Ana subraya que los tiempos para cumplimentar los trámites son excesivamente largos, con el consiguiente desgaste emocional y económico para las familias.

«Con mi marido, como todos los padres que están aquí, somos gente normal. Nos hemos empeñado hasta las cejas para poder construir un sueño. No somos ricos, como la gente puede pensar», dice la mujer, jubilada por enfermedad con una pensión de 500 euros y que «tiene que pagar 41.000 euros a la agencia encargada».

 

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