Entrevista

Christos Stylianides: «La solidaridad es la respuesta más eficaz contra los euroescépticos»

El comisario europeo de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Christos Stylianides. /Georges Boulougouris
El comisario europeo de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Christos Stylianides. / Georges Boulougouris

El comisario europeo de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis afirma que hay que «buscar soluciones que tengan el bien común como guía»

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Christos Stylianides (Nicosia, 1958) dirige un departamento amplio, en el que la solidaridad «no es una palabra vacía» y donde la educación debe ser fundamental para favorecer el desarrollo. El comisario visitó en febrero Mosul para reunirse con niños que estudiaban en escuelas donde antes estaba el Daesh. «La educación se ha convertido en un vehículo de reconciliación», afirma. Pero Stylianides también tiene que gestionar crisis, como los incendios o los refugiados.

El cambio climático está provocando un aumento drástico de las catástrofes naturales. No solo de los incendios forestales, sino también de las inundaciones. Los incendios quemaron un total de 130.000 hectáreas y provocaron la pérdida de muchas vidas. Desde 1970 las catástrofes naturales se han multiplicado por 400 y son hoy más frecuentes, intensas e impredecibles que antes. La UE está reaccionando. Estamos liderando los esfuerzos para aplicar el Acuerdo de París y lograr un futuro sostenible para el planeta. Por eso hemos modernizado el sistema europeo de protección civil y hemos creado rescEU: una 'red de seguridad' y una sólida defensa contra las catástrofes naturales actuales. Ha hecho que nuestro sistema europeo de respuesta en caso de catástrofes sea más sólido, operativo y eficiente.

 

Ese es un claro ejemplo de valor añadido en la lucha contra las catástrofes. Reúne a actores y enfoques de distintos sectores y niveles dentro de las autoridades españolas. Hemos de felicitarnos de que España aborde los incendios forestales de manera tan global en lo que se refiere a las actividades de prevención, preparación e intervención.

La solidaridad no puede ser una palabra vacía, un eslogan, porque es lo que nos une como europeos y está en el centro de nuestro proyecto, que ha traído el período más duradero de paz a nuestro continente. En los momentos difíciles hemos de demostrar más aún esta dedicación a la solidaridad: escuchándonos unos a otros, respetándonos y aceptándonos mutuamente, y centrándonos en lo que nos une, más que en lo que nos separa. Hemos de buscar soluciones que tengan el bien común europeo como guía, más allá de los estrechos intereses nacionales. Sé que no es fácil, pero las familias han de permanecer unidas en tiempos de necesidad, y nuestra familia es mucho más fuerte que la retórica divisoria y simplista de los partidos populistas euroescépticos. La solidaridad es la respuesta más eficaz a los euroescépticos y a los nacionalistas que quieren dividirnos y volver a un nacionalismo exagerado y a unos Estados nación encerrados en sí mismos.

La Unión Europea es el líder mundial en ayuda humanitaria y al desarrollo. Cada año aportamos más de 2.000 millones de euros, lo que equivale a solo cuatro euros anuales por ciudadano europeo y representa una verdadera diferencia en la vida de tanta gente. Nuestro compromiso seguirá creciendo en los próximos años con un aumento del 30% en nuestro presupuesto de ayuda humanitaria.

La educación en situaciones de emergencia es un reto y una prioridad para mí porque la educación es la base de todo lo demás. Transforma nuestras vidas. Es mucho más que un lápiz y un papel. Es el escudo que protege a los niños y niñas contra la radicalización, el reclutamiento forzoso, el matrimonio forzoso, el trabajo infantil, los abusos y la explotación. Además, y también muy importante, la educación ofrece esperanza y perspectivas para la vida de niños y niñas después de las balas y las bombas. No es un lujo. Es una necesidad básica, como la comida y el agua: es un derecho humano. El pasado mes de mayo anuncié una nueva financiación récord para la educación en situaciones de emergencia: 164 millones de euros solo para este año. La UE está dando ejemplo en este ámbito al ser el principal promotor de la educación en situaciones de emergencia.

«La educación no es un lujo; es una necesidad básica como la comida y el agua, un derecho humano»

La UE ha asignado hasta ahora 17 millones de euros en ayuda humanitaria para luchar contra el brote de ébola en la República Democrática del Congo. Y estamos dispuestos a proporcionar más ayuda. Nuestros servicios están coordinados con los de la Organización Mundial de la Salud y las autoridades nacionales. Ante el ébola no hemos de ser tibios. Seguimos alerta y estamos comprometidos a seguir prestando asistencia todo el tiempo que sea necesario.

La pérdida de vidas en el Mediterráneo es, indiscutiblemente, una realidad dramática que vuelve a destacar la necesidad imperiosa de que la UE y sus Estados miembros prosigan su trabajo de creación de un marco sostenible para la gestión de la migración. Sin embargo, la tragedia de los refugiados y los migrantes no empieza en el Mediterráneo cuando cruzan el mar. Hemos de examinar las causas profundas que les llevan a abandonar sus hogares y a arriesgar sus vidas. En lo que respecta a la crisis de los refugiados, tras la repentina afluencia de personas a Europa, la UE dedicó más de 643 millones de euros, entre 2016-2019, a financiar operaciones de ayuda de emergencia que respondieran a las necesidades de los refugiados en Grecia. Paralelamente, en la última Conferencia de Bruselas de 2019 sobre Siria, la UE asumió dos tercios del compromiso global de 8.300 millones de euros de la comunidad internacional para cubrir las necesidades de la población siria. Desde el inicio de la crisis, Europa ha movilizado más de 17.000 millones.

En febrero presentó el Cuerpo Europeo de Solidaridad en Barcelona. ¿Qué respuesta ha tenido entre la juventud?

Al ofrecer a los jóvenes oportunidades para el voluntariado y una primera experiencia profesional a través de esta iniciativa, no solo buscamos fomentar y reforzar el sentimiento de solidaridad entre los europeos, sino también animarlos a adquirir experiencias en otros Estados miembros de la UE. Los jóvenes españoles se encuentran entre los más comprometidos. Se han inscrito unas 19.000 personas para unas 2.500 plazas de voluntariado, lo que convierte a España en el segundo destino más popular del voluntariado después de Italia. Desde la puesta en marcha de esta iniciativa, más de 145.000 jóvenes han formado parte de este cuerpo.