Polémica en China por la oferta de Airbnb para alojarse en una atalaya de la Gran Muralla

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La empresa aprovecha un vacío legal y acondicionará una zona del histórico monumento para convertirla en habitación doble con un cama e iluminada por velas

EFEShanghái (China)

La plataforma de alquiler turístico Airbnb ha levantado ampollas en China después de lanzar una promoción por la que sortea entre sus usuarios pasar la noche en una atalaya de la Gran Muralla, el monumento nacional por excelencia.

Ocho viajeros tendrán la oportunidad de pasar la noche en la Gran Muralla de China, considerada una de las mayores maravillas de la arquitectura antigua y Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, si ganan un concurso internacional que la compañía ha lanzado en sus once mayores mercados: China, Estados Unidos, Gran Bretaña, India, Japón, Corea del Sur, Australia, Alemania, Italia, España y Francia.

Para alojarlos, se acondicionará temporalmente una atalaya del histórico monumento de 2.600 años de antigüedad, ubicada en la sección de Badaling (junto a Pekín), que será convertida en una habitación doble, con una cama, decoración e iluminada por velas, pero carente de electricidad, wi-fi, aire acondicionado, televisión e incluso techo.

No hay leyes que prohíban a las personas pasar la noche en el recinto y algunas compañías de turismo incluso ofrecen paquetes para acampar, pero ésta será la primera vez en la historia que se ofrece algo similar, asegura Airbnb.

La idea de la competición fue el resultado de una colaboración entre Airbnb y la empresa estatal de turismo Beijing Badaling. Las leyes que exigen la protección y conservación del monumento que se extiende unos 21.000 kilómetros datan de 2006 y prohíben estrictamente la construcción de instalaciones que no sean para la conservación.

Fuertes críticas

Pese a que el gigante estadounidense asegura que no se va a poner un solo clavo en la acción, la promoción ha despertado fuertes críticas entre los internautas chinos, preocupados por que el monumento pueda sufrir algún daño. «La Gran Muralla es un patrimonio histórico bajo protección, ¿cómo pueden permitir que se convierta en una casa de huéspedes común?», escribía un usuario a través de la red social Weibo, similar a Twitter en China, citado por el diario independiente South China Morning Post.

«¿Entonces ahora incluso los monumentos antiguos se pueden alquilar a los huéspedes para obtener ganancias?», apuntaba otro, mientras que algunos más dudaban de la legalidad de la oferta. Airbnb respondió que «proteger las reliquias históricas y culturales fue la intención original de nuestra actividad, y sigue siendo una consideración primordial».

La competición, que se cierra el sábado, pide a los usuarios que presenten un breve ensayo sobre por qué es importante para ellos derribar las barreras entre las culturas. A los cuatro ganadores se les asignará una noche de estadía entre el 4 y el 8 de septiembre, y el premio incluye viajes aéreos a Pekín desde los países de origen de los ganadores, tarifas de visas chinas, así como una comida, entretenimiento tradicional y una charla de concienciación sobre la conservación del patrimonio cultural.

Según aseguró Nathan Blecharczyk, presidente de Airbnb China, la compañía quiere colaborar con historiadores y grupos históricos de conservación. «Esperamos reunir los puntos fuertes de todas las partes para promover el simbolismo cultural y el significado de gran alcance de la Gran Muralla y llevarlo al mundo», dijo.

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