La Manada de Villalba ingresa en prisión

Juicio a La Manada de Villalba. /Archivo
Juicio a La Manada de Villalba. / Archivo

La Audiencia Provincial de Madrid aprecia riesgo de huida en los condenados por la agresión sexual de una chica de 18 años

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

«A mayor gravedad de la acción y a mayor gravedad de la pena, más intensa cabe presumir la tentación de huida», ha asegurado la Audiencia Provincial de Madrid, al decretar el ingreso a prisión de los tres miembros de La Manada de Villalba. Ricardo, Martín y Miguel fueron condenados a 15 años los dos primeros y a 14 el tercero, por una agresión sexual a una joven de 18 años, cometida en marzo de 2015.

Como «estricta medida cautelar» el tribunal dicta que los tres hombres, entre ellos un Guardia Civil (Martín) y un militar (Miguel), prosigan en prisión para evitar que «liquiden sus intereses en España», debido a que al estar «integradas laboralmente» (además de los dos miembros de fuerzas del Estado, Ricardo es ingeniero) tienen unos ingresos económicos que «les permiten afrontar los gastos de una huida y el inicio de una nueva vida en otro país».

Este riesgo de fuga se incrementa, a juicio de la sala, en la «falta de conciencia» que tienen de haber cometido una agresión sexual. Los condenados se encontraban en los calabozos de la Audiencia Provincial y fueron conducidos al recinto penitenciario.

Los hechos ocurrieron en marzo de 2015 cuando los tres hombres llevaron, bajo engaño, a su víctima a un piso desocupado y allí la forzaron, mediante «intimidación ambiental», a practicarles una felación a cada uno de ellos, sin consentimiento de la mujer. A pesar de que la víctima demoró en denunciar cuatro meses, al sentirse coaccionada por los tres hombres, cercanos a su círculo de amigos, el tribunal apreció como veraz su testimonio.

En la vistilla de prisión se celebró esta mañana y es de esperar que en un lapso menor a los tres días, los tres condenados interpongan recurso de súplica contra esta medida cautelar de prisión comunicada y sin fianza, aduciendo arraigo familiar y personal, al tener hipotecas y Miguel, un hijo.

Más información