«El acoso a menores por su orientación sexual es una realidad que se vive día a día en las aulas»

Fiesta del Orgullo. /Efe
Fiesta del Orgullo. / Efe

Así lo ha denunciado la presidenta de la FELGTB, que urge aprobar la ley de igualdad que lleva «más de un año y medio estancada»

COLPISA

«El acoso a menores por su orientación sexual es una realidad que se vive día a día en las aulas». Así lo ha denunciado este martes la presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), Uge Sangil, que ha urgido la aprobación de la ley de igualdad LGTBI que lleva «más de año y medio estancada».

«No podemos dejar que esta situación se perpetúe en el tiempo. Para quien lo sufre, cada día es un tormento y necesitamos una ley que defienda a las y los menores LGTBI contra esta violencia y ofrezca protocolos de actuación con especificaciones para la LGTBIfobia, así como herramientas y formación para el profesorado», ha reclamado Sangil a través de un comunicado.

Por este motivo, la FELGTB ha instado a aprobar la ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales, que contempla, entre otras medidas, la creación de un plan integral de educación que fomente el respeto a la diversidad sexual.

Plantearse el suicidio

Propone trabajar la diversidad afectivo-sexual, de género y familiar de manera transversal en todas las asignaturas y cursos; la inclusión de la diversidad familiar en educación infantil; la atención a la diversidad sexual, de género y familiar en la educación primaria y el estudio del movimiento LGTBI, entre otras, detalla la nota.

Insultos, robos e incluso agresiones físicas son algunos ejemplos de la LGTBIfobia que sufren menores de hasta 4 años, ha denunciado la federación, cuya coordinadora de educación, Visi González, recuerda que más del 40 % de estos escolares que sufren acoso escolar han llegado a plantearse el suicidio, además de que casi un 60 % del alumnado ha sido testigo de ciberacoso hacia estudiantes de este colectivo.

Pegar, insultar o alejarse

FELGTB reseña varios casos concretos para poner de relieve este acoso. Ana (nombre ficticio) ya tiene 20 años, pero recuerda cómo su acoso en la escuela empezó cuando tenía apenas 4. «Estaba siempre sola, cada vez que intentaba acercarme a jugar con otros niños se alejaban de mí o me pegaban e insultaban», asegura, mientras explica que ningún compañero llegó nunca a defenderla y que el profesorado era ajeno a la violencia que sufría.

Mario sufrió acoso por parte del alumnado desde primaria hasta el final de bachiller, con especial virulencia durante todo tercero de la E.S.O. «Durante ese año pasé del acoso verbal, al psicológico y físico. Escuchar insultos y motes lo tenía hasta casi normalizado, era buen estudiante y el colegio me gustaba, pero a los 14 años deseé por primera vez en mi vida no tener que ir. Además, hacía lo posible y lo imposible para que nadie en mi casa supiese lo que estaba pasando por miedo a represalias aún peores», explica.

A Marta (nombre ficticio) también le gustaba ir al colegio porque se divertía aprendiendo. Sin embargo, asegura que «tenía miedo de salir al recreo y de que mis padres llegaran tarde a buscarme y eso hiciera que tuviera que quedarme sola con mis compañeros. Había días tranquilos, en los que solo eran risitas, pero otros, eran un verdadero suplicio», relata quien fue víctima de acoso escolar LGTBIfóbico desde los 6 hasta los 12 años.

Por su parte, Manuel (nombre ficticio) recuerda su etapa en la E.S.O. como una época «difícil». Durante este periodo, se vio sometido a insultos, empujones por las escaleras y robos, incluso del móvil, además de ciberacoso. «Me sentía una persona que no valía nada y me ocultaba por miedo y amenazas en redes. No era capaz de reaccionar», afirma y explica que finalmente decidió cambiarse de centro educativo para empezar bachiller.

 

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