Última recreación del encuentro del Viernes Santo, un cambio necesario

«...la referencia a la participación de la Virgen de las Angustias nos puede indicar el gran nexo de unión que siempre ha existido entre las dos Cofradías hermanas de Angustias y Jesús Nazareno»

Imagen del incienso en la procesión de El Encuentro./Peio García
Imagen del incienso en la procesión de El Encuentro. / Peio García
Gonzalo F. González Cayón
GONZALO F. GONZÁLEZ CAYÓNLeón Leonés y papón

Quizás sea en este momento, el «Encuentro» entre la Virgen «Dolorosa» y el «San Juanín», durante el recorrido de la histórica «Procesión de los Pasos» que se celebra en León, desde principios del siglo XVII, el punto más álgido en la actualidad de nuestra Semana Santa leonesa capitalina, a diversos niveles, tanto de participación -interna y externa- de cofrades, «papones de acera» y visitantes, como de referencia informativa y de repercusión en los medios de comunicación locales, nacionales e internacionales, pues, no en vano, el conjunto de acciones que desarrolla, de forma continuada, el Viernes Santo, la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, es decir la «Ronda» y la citada «Procesión de los Pasos» en la que está incardinado el acto del «Encuentro», fueron declaradas de Interés Turístico, de forma excepcional y único, por la Secretaría de Estado de Turismo, allá por el año de 1984, consiguiendo, en el año 2002, el título de internacional, con mención especial, dentro de la asignada a toda la semana santa.

Pero hagamos un poco de historia. Este acto del «Encuentro» se haya referenciado en los Libros de Actas antiguos de la Cofradía, así como en la organización de los actos anuales de la misma, pero tenemos vamos a centrarnos en dos referencias externas de mediados del siglo XIX.

Un escrito en un artículo del gran poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer que relata en una crónica, dentro de sus «Artículos de Costumbres», sobre el año 1860, en su visita a la ciudad de León el Viernes Santo, cómo se desarrolla este acto, en el que a la palabras del orador sagrado que realiza el Sermón del Encuentro, él relata textualmente «Durante el sermón, el paso de Jesús Nazareno con la cruz a cuestas está al extremo de la plaza, a la derecha del predicador y en un momento determinado los del San Juan y la Virgen de las Angustias comienzan a bajar por calles próximas, en dirección contraria…… cuando se encuentran, el predicador interroga a los santos personajes …. Y explica la escena que se representa ante sus ojos…..».

Del análisis verbal de sus palabras escritas, podríamos deducir que ya se desarrollaba entonces como en la actualidad, con la presencia física del paso titular presidiendo el acto, no cercano a los dos pasos que efectúan el Encuentro, como algunos de estos actuales últimos años, en los que parecía que en el Encuentro también participaba activamente el Nazareno, pues se adelantaba en exceso, hasta la Virgen y el San Juan, pareciendo un «Encuentro de tres y no de dos imágenes, como siempre ha sido».

Por otro lado la referencia a la participación de la Virgen de las Angustias nos puede indicar el gran nexo de unión que siempre ha existido entre las dos Cofradías hermanas de Angustias y Jesús Nazareno, hasta el punto de recurrir a la imagen de la imagen titular de las Angustias, para poder realizar el acto del Encuentro, por motivos quizás de no disponer en esos años de una imagen de Maria. No obstante, está documentado que Jesús Nazareno incluyó en la procesión de los Pasos, durante varios años de finales del s. XIX y principios del s. XX, la imagen de la Soledad, también de la Cofradía hermana. Por ende, recordamos muchos de los hermanos de ambas penitenciales, por haberlo vivido, que el San Juan, del Nazareno, después del Encuentro y la procesión de los Pasos, en la mañana del Viernes Santo, participó, los años pares, durante varias décadas, en la Solemne Procesión Oficial del Santo Entierro organizada por Angustias. Unión indisoluble entre las dos Cofradías centenarias de Santa Nonia.

La otra referencia es un grabado del año 1866, publicado en el semanario El Museo Universal, de Madrid, en el que se puede observar que por entonces el Encuentro se celebraba casi de la forma actual, con los pasos concentrados en la Plaza Mayor, repleta de gentes, con el Nazareno, presidiendo el acto, en el centro de la plaza y los demás Pasos alrededor

Con posterioridad, en el segundo tercio del s. XX y debido a la ampliación de los Pasos, que pasaron de 4, 6 u 8 braceros, a una media entre 24 y 32 braceros, así como la inclusión de más bandas de música y el incremento de hermanos de la Cofradía y su participación en la procesión, hizo que empezase a ser más complicada la puesta en escena del acto del Encuentro en el «Puesto de los Huevos», en el soportal enfrente de la iglesia de San Martín y fuera de nuevo trasladado a la Plaza Mayor, bien es cierto que se realizaba de una manera bastante espontánea y sobre la marcha sin parar la procesión, que seguía su recorrido de los «Cuatro Conventos», de lo que puedo dar fe por haberlo vivido directamente como bracero del San Juan, el año de 1971, en el que, sin salirse del recorrido oficial, ninguno de los dos Pasos, el del San Juan, llegado a la mitad de la plaza acortaba directamente de frente al Consistorio, para encontrarse allí con la Dolorosa, que había caminado de frente, en su entrada a la plaza. Realizada la reverencia, el San Juan y la Virgen se incorporaban al cortejo siguiendo sin más el recorrido. Era un acto muy costumbrista pero muy simple, que no obstante congregaba a bastantes espectadores tradicionales y muy madrugadores.

En el año 1976, aún estando aprobado en Junta de Seises y ratificado en Junta General, el Encuentro fue suspendido «sobre la marcha», sin motivos suficientemente importantes o de calado para hacerlo, pues era un día radiante, siendo el único alegato para ser anulado « …que la procesión llevaba un cuarto de hora de retraso… «, según manifestó el exabad Sigfredo Martínez, de una forma altanera y poco apropiada, en la entrada de Santa Nonia, el sábado santo por la mañana, en presencia del Abad Alberto Fernández y tratando de disculparle el Viceabad Antonio Álvarez «Tonchi», que reconocía explícitamente el gran error cometido, ante el secretario Máximo Cayón, que dimitió de su cargo al poco tiempo. También manifestaron verbalmente su queja y desaprobación muchos braceros de ambos pasos, de romper con la tradición del entrañable Encuentro, con la genuflexión del San Juan a la Virgen.

Errónea decisión que conllevó dejar de realizar el tradicional acto del Encuentro durante largos trece años, en los que el que suscribe, interpeló de forma insistente, en varias Juntas Generales de Hermanos, para la recuperación inmediata del histórico evento.

Con alegría desbordante por mi parte, fué definitivamente recuperado en el año 1989, en la abadía de Miguel de la Puente, pero sin Sermón, incorporado en 2003, siendo Abad Clemente González.

Se escenificó durante dos años, 1989 y 1990, en el «puesto de los huevos», pero empezando a ser inviable y un tanto conflictivo por el tamaño de los Pasos (ahora de una media de 90 braceros) y la aglomeración de hermanos, banda de cornetas y público, la Junta de Seises, con Antonio Ardura como Abad, decidió, en 1991, realizar la recreación en la Plaza Mayor de una manera más espectacular, con la agrupación de todos los Pasos en la misma, con una afluencia de miles de personas, tal como ha llegado hasta el día de hoy, con ligeros cambios.

Pero todo lo positivo, a veces tiene una parte negativa. En este caso el montaje del Encuentro en la Plaza Mayor, con todos los pasos ordenados y el Nazareno en el centro de la plaza presidiendo, conlleva un cambio ostensible de horarios, de lo que aún queda por desarrollar a la Cofradía del Dulce Nombre, en la mañana del Viernes Santo leonés, después del Encuentro. Conlleva una desorganización general de la procesión… ¡¡¡ Con lo que cuesta organizarla !!!. Completar la ruta de los «Cuatro Conventos», la consabida parada en San Isidoro, y la llegada a la Capilla de Santa Nonia, a una hora tradicional y asequible.

Todo ello deberá poner a trabajar, de forma urgente, a la Junta de Seises, para poder establecer el año próximo, un nuevo diseño para mantener el Encuentro, pero suprimiendo la concentración de los Pasos en la Plaza Mayor, es decir que siguieran su marcha normal por el itinerario previsto, y que La Dolorosa y el San Juan, solos en la Plaza Mayor, ante el público asistente inmortalicen «el encuentro de la Virgen y el Discípulo Amado en la calle de la Amargura». Se eliminaría definitivamente la pesada desorganización creada en la Plaza Mayor durante el desarrollo de uno de los momentos más especiales de la Semana Santa leonesa.