Tres golpes en la llamada de la Redención

Procesión de Jesús de la Redención en León. / S. Santos

El golpe de las horquetas rompe el estremecedor silencio que arropa a la tres tallas de la procesión de Nuestro señor Jesús de la Redención, marcada por la seriedad, la compostura y el silencio

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

Tres golpes secos. Los tres golpes de la llamada, de la Rendición.

«A vosotros os llamo, hermanos de la Cofradía de Nuestro Señor Jesús de la Redención».

Tres golpes en la puerta del convento de las Carbajalas y el anuncio para que la cofradía de Nuestro Señor Jesús de la Rendición inicien el traqueteo de sus horquetas por el barrio Húmedo.

Domingo de Ramos

Una procesión solemne, austera y con una profundidad religiosa donde las haya en esta Pasión leonesa marcada por la seriedad, la compostura y el silencio.

La imagen del Padre Jesús de la Misericordia abría el cortejo, portado al unísono por los hermanos braceros ante la atenta mirada de los leoneses que abarrotaron cada esquina de las estrechas calles por las que discurría la procesión.

Le seguía el imponente paso del Santo Cristo de la Redención, cuya majestuosidad se ha visto incluso incrementada a su paso al caer la noche y envuelto en un silencio, sólo roto por el estrepitoso sonido de las horquetas sobre el suelo.

Con autoridad en su avance y dominado por la sobriedad y el silencio, ha discurrido el desfile que cerraba el paso de Nuestra Madre de la Divina Gracia, que abandonaba el convento ya entrada la noche, iluminada por la luz de las velas y siguiendo el ritmo marcado por las agrupaciones del Dulce Nombre de Jesús del Nazareno y de Nuestra Señora de Angustias y Soledad y la banda de cornetas y tambores de la primera.

Un acto marcado por el espíritu de la peregrinación, la fe y la rendición, la cofradía ha vivido con especial recogimiento esta procesión que habla más con el silencio que con las palabras y en la que se ha tenido un especial recuerdo para el cofrade Emiliano Franco, miembro de la Junta de Seises y recientemente fallecido.

Estremecedor el sonido de las horquetas que trasmite autoridad a cada paso. Imponente la imagen de sus tallas en medio de la noche leonesa.

La procesión de Nuestro Señor Jesús de la Redención ha recorrido el casco antiguo hasta la Iglesia de San Martín, en cuya puerta principal y en las escaleras de la misma la coral ha cantado al paso de las imágenes que se procesionan.

La procesión, siguiendo su tradición, se ha recogido en silencio y oración y tras acceder al convento y en absoluto silencio el abad ha dado orden de descubrirse. Posteriormente, los hermanos han rezado las preces de rigor, a los que se les ha emplazado para años venideros, poniendo punto y final al Domingo de Ramos.