La Soledad invade León de luto y tristeza antes de ver la Gloria

El paso de la Soledad. / Inés Santos

La Hermandad de Jesús Divino Obrero se estena en esta Semana Santa en León de la mano de la Procesión de la Soledad, que parte desde el barrio del Ejido en un desfile de recogimiento y desconsuelo

RUBÉN FARIÑASLeón

Dolor, soledad y desesperanza. Desconsuelo en una madre que sigue los pasos de su hijo fallecido, que camina con él en la muerte.

La angustia ha partido del barrio del Ejido de la mano de la Procesión de la Soledad, primera organizada por la Hermandad de Jesús Divino Obrero en esta Semana Santa leonesa.

La Santísima Cruz de la Esperanza y de la Vida mostraba el madero desnudo donde Cristo había sido crucificado en el final de su pasión. Paso solemne el de sus braceros.

La Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz devolvía a sus 'hermanos' la compañía en el Viernes Santo y su Banda de Música y decenas de hermanos de filas seguían este desfile procesional con esencia y arraigo de barrio leonés.

El silencio se hacía en las calles al paso del Santísimo Cristo en su Traslado al Sepulcro. La talla yacente de Jesús era observada por miles de fieles que se agolpaban para disfrutar de los últimos coletazos de Pasión en León. La música emanaba de la Agrupación Musical del Santo Cristo de la Bienaventuranza.

Los hermanos de filas, que se contaban por decenas, portaban cruces moradas, color distintivo de la hermandad y saludaban a los más pequeños, que esperaban ese humilde y, criticado por algunos, gesto de dar la mano.

Tiene cantera el Divino Obrero, y lo demostró con la cantidad de paponines que participaban en este desfile procesional. Lo hacían acompañando al San Juan, que en su 25 aniversario, lucía como nunca con las notas de la Agrupación Musical del Cristo del Gran Poder.

Y, dando nombre a la procesión, aparecía la talla más importante del cortejo. La Virgen de la Soledad, de Víctor de los Ríos, refugiaba su dolor en María Salomé y María Magdalena sobre un espectacular trono plateado.

También dio lo mejor de su repertorio la Banda de Cornetas y Tambores de Jesús Divino Obrero, la primera en procesionar bajo capillo y que endulzaba la melodía con su viento de gaita.

La tristeza y solemnidad embargaba al paso de esta procesión las calles de León. Sábado Santo de luto y soledad que dará paso a un Domingo de Resurrección donde a la hermandad le tocará llevar a la ciudad la nueva Gloria.