Silencio y luz ante cinco llagas de pasión y muerte

Imagen del paso portado durante la procesión. / Noelia Brandón

La Cofradía del Santo Sepulcro-Esperanza de la Vida cierra los actos procesionales del Lunes Santo con la Solemne Adoración de las Llagas de Cristo, que recorre el barrio Húmedo arropado por las antorchas de sus hermanos

R.FARIÑASLeón

Antorchas en la noche. Tambor ronco para marcar el paso. Fuego que ilumina cada una de sus cinco llagas, una por cada herida del calvario.

El Lunes Santo se cerró en León entre silencio, solemnidad y liturgia. La Cofradía del Santo Sepulcro-Esperanza de la Vida volvió a enmudecer el barrio Humedo con su Solemne Adoración de las Llagas de Cristo.

Respeto y tradición desde antes de salir del convento de las Concepcionistas, donde la madre abadesa repitió su liturgia 'Cúmplase así si es la voluntad de Dios Padre Todopoderoso', dando permiso al maestre para llevarse la imagen e iniciar la procesión.

La parihuela del Santísimo Cristo Esperanza de la Vida, iluminado por los quinqués transparentes, partía así por las calles de León, no sin antes haber hecho juramento de silencio todos los hermanos de la penitencial. Un silencio sólo roto por el rezo de las oraciones, las cinco paradas para adorar las llagas, y una marcha por cada herida.

La Asociación San Pedro del Castro se sumaba a esta solemne procesión, ataviados a la antigua usanza leonesa y refrendando la tradición de un acto que quebraba un enmudecido barrio.

La Cofradía cumplía así con el Lunes Santo y sólo el beso a los pies del Cristo, ya en el regreso al convento, rompía la promesa de silencio con la última entonación a las llagas.