Siete Palabras de pasión y muerte que enlutan a León

Imagen de la primera talla de la procesión. / Inés Santos

La Procesión de las Siete Palabras congrega a miles de leoneses para dejarse envolver por las magníficas tallas de la penitencial tricolor, que partía y se recogía en su iglesia de San Marcelo

RUBÉN FARIÑASLeón

Siete palabras de perdón, de entrega y de muerte. Siete palabras tricolor que han atravesado León para anunciar el fin de la pasión. Siete palabras en la cruz para enlutar a la ciudad.

La caballería abría un cortejo de los que gustan a los leoneses, de los que saben a Semana Santa pura y dura. La Procesión de las Siete Palabras ha sacado a la calle a miles de personas para vivir el final del calvario.

'Perdónalos porque no saben lo que hacen', rezaba el primer estandarte de la penitencial de San Marcelo que avanzaba sobre ruedas con sus dos primeras tallas.

Las 'tres cruces' eran el inicio de la agonía. El Santísimo Cristo de la Misericordia, en la estampa que Jesús conversa con uno de los ladrones, daba paso a un magistral desfile de la Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz.

Con Jesús Divino Obrero

La hermandad entre ésta y Jesús Divino Obrero quedó patente un Viernes Santo más, al igual que lo hará este sábado en la Procesión de la Soledad. La Banda de Cornetas y Tambores de la penitencial del Ejido envolvía el tricolor en blanco y morado.

'Mujer he ahí a tu hijo', representado en el Santísimo Cristo de la Entrega, una bella talla sin policromar que arrastraron los papones de las Siete Palabras por las calles de León.

Ya a hombros, el Santísimo Cristo del Desamparo y el Buen Amor hacía honor a la cuarta palabra: 'Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?', exponía la expiración de la talla que venía acompañada por la Banda de Música del Nazareno.

Los hermanos de filas, cargando con su cruz de madera y con mucho paponín de futuro, aproximaba a los leoneses y visitantes ese 'Tengo Sed', que refleja el cuarto de los pasos de esta procesión. Junto a él, el toque a muerte lo ponía la Agrupación Musical del Gran Poder.

El Santísimo Cristo de la Sangre, última talla adquirida por la cofradía, anunciaba el final del dolor. 'Todo se ha consumado' se resignaba la talla de Manuel Martín, cuya puja guiaba la Banda de Cornetas y Tambores del Dulce Nombre.

El libro de difuntos, que recoge el recuerdo de los hermanos fallecidos de las Siete Palabras, era el preludio de la llegada del 'titular'. El Santísimo Cristo de la Agonía, copia del Cristo de los Balderas de Gregorio Fernández, se aupaba sobre su trono dorado para invadir de solemnidad la tarde del Viernes Santo. 'En tus manos encomiendo mi espíritu'.

La Banda de Música de las Siete Palabras cerraba una procesión que toca a muerte, que refleja la agonía y el fin de la pasión en esta Semana Santa de León.