Minerva devuelve al Santo Entierro todo su esplendor

El paso del Santo Sepulcro. / Inés Santos

La Real Cofradía expone en las calles de León lo más imponente de su imaginería para cumplir con la Oficial en año impar y mostrar tallas como el Descendimiento, el Santo Sepulcro o la Piedad

RUBÉN FARIÑASLeón

Tambor y clarín. Percusión y viento para comunicar a León el fin de la pasión. Se redimió la Real de Minerva y la Veracruz y lo hizo con los galones que le imprime su historia.

Año impar, año de Oficial de Santo Entierro para la sacramental de San Martín que esta vez sí expuso todo su potencial para llevar a las calles la muerte de Cristo.

La ronda abría la procesión junto al Lignum Crucis, la nueva custodia que se estrenaba en el Entierro con las Cornetas y Tambores de Angustias y Soledad.

El Santo Cristo de la Agonía mostraba con sobriedad la expiración de un hombre clavado en la cruz. Sólo la Agrupación Musical del Santo Cristo de la Bienaventuranza separaba esta talla del Desenclavo, un crucificado de autor anónimo datado en el siglo XVI.

Las estrechas calles del casco histórico aportaban solemnidad y difícultad a los papones de Minerva, que esquivaban las trampas en esquinas y tendido eléctrico con soberbia maestría.

El imponente 'Descendimiento'

Y si algún paso es icono de la imaginería de esta cofradía este no es otro que el 'barco', como popularmente se conoce en León al Descendimiento, la obra maestra de Víctor de los Ríos. Siete tallas y la cruz se levantan en el trono más imponente de la Semana Santa leonesa y que cuenta con un mayor número de braceros, en una cifra que supera los 110.

Más pose, si cabe, le imprimía la Agrupación Musical del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, que acompañó su caminar en esta Oficial del Santo Entierro y que también guiaba a la Piedad de Salvador Carmona, que refleja el dolor de una madre con su hijo fallecido en brazos.

Y la polémica de hace dos años se quedó en un mal recuerdo. Esta vez sí, la Virgen de la Amargura, que no pudo procesionar el Miércoles y tampoco contó con braceros para hacerlo en 2017, salía a trasladar a los leoneses el sufrimiento de su rostro y su triste figura.

La Agrupación Musical de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad fue la encargada de elevar la solemnidad a máxima exponencia en esta procesión. El Santo Sepulcro, obra de Jacinto Higueras, acogía en su interior el cuerpo sin vida de Cristo. La sobriedad de los braceros en la puja contagiaba a las miles de personas que esperaban a ambos lados de las calles de la ciudad.

El paso de San Juan Evangelista y la 'generala' la Virgen de la Soledad, que cumplía en este año su centenario, eran los encargados de cerrar una elegante Procesión Oficial del Santo Entierro, acompañados por la Agrupación Musical del Santo Sepulcro.

León transformaba con este desfile el jolgorio de estos días en luto, en muerte y en esperanza de una Semana Santa que aún debe dar ese mensaje de que la muerte no es el final.