La lluvia suspende la Procesión de la Despedida

Llantos y tristeza por la suspensión de la Procesión de la Despedida. / R. Fariñas

Las precipitaciones frustran por segundo año consecutivo la salida de esta procesión desde las Trinitarias

rubén fariñas
RUBÉN FARIÑAS León

No pudo ser, y van ya dos años en los que el cielo frustra la voluntad. La Procesión de la Despedida ha vuelto a quedarse sin salir en la tarde de Jueves Santo por las lluvias que calan la capital durante todo el día de forma intermitente.

La salida, prevista para las 17 horas desde las Trinitarias, ha sido suspendida por la previsión meteorológica.

«Es una decisión muy difícil», aseguraron miembros de la organización, desde la que se dijo a viva voz que «al acabar el día podréis decir que hemos hecho lo que teníamos que hacer».

La desolación era patente.
La desolación era patente.

En la carpa instalada para proteger los pasos se rezó y se tocaron marchas para sustituir la esperada procesión.

Con el rezo de un Padre Nuestro, las lágrimas eran protagonistas. Dos años seguidos sin poder salir son demasiados.

Toque de marchas en el interior de la carpa.
Toque de marchas en el interior de la carpa.

La suspensión

No parecía haber consuelo para papones y manolas de la Cofradía del Cristo del Gran Poder cuando la junta de seises confirmaba la suspensión de la Procesión de la Despedida, que la pasada Semana Santa tampoco pudo salir a la calle.

La rabia se apoderaba de la carpa situada en el patio de las Trinitarias, donde algunos miraban al cielo buscando una explicación y otros se resignaban ante esta complicada noticia.

La Agrupación Musical hizo sonar un par de marchas, a las que los braceros del Cristo Despojado pusieron el ritmo con su almohadilla al hombro.

La Virgen de los Reyes no pudo lucir su nuevo palio, los Apóstoles no acudieron al acto central, la Oración en el Huerto fue entre la lluvia y Las Marías no encontraron consuelo en un Jueves Santo que se vuelve a ahogar en la Semana Santa leonesa.